martes, 20 de diciembre de 2011

Ruta del Mazapán 2011

Llega la Navidad, los momentos familiares, las buenas intenciones; todos sacamos lo mejor de nosotros en estas fechas tan señaladas... Se respira buen ambiente, júbilo, amor. El frío comienza a instaurarse de manera contínua en nuestros días, por ello buscamos la calidez y protección en nuestros compañeros, amigos y familiares. Es todo un cúmulo de sensaciones que, sin querer, nos lleva en volandas a tener estos sentimientos de amistad, respeto, tolerancia, perdón.

Se dejan atrás la inevitables asperezas de la convivencia para comenzar el año nuevo; limpios de toda mala consciencia. Celebramos el nacimiento de Jesús, que tan solo pretende limpiar nuestros corazones. Y nosotros, sin darnos cuenta; creyentes o no, practicantes o no; los limpiamos, es el ambiente que nosotros mismos creamos.

El Club Ciclista Torrijeño, viene realizando los últimos años por estas fechas la Ruta del Mazapán. Simbólica ruta que en esta edición ha reunido a más de una treintena de compañeros, para que, juntos y en un ambiente festivo nos desplacemos hasta la capital regional para tomar su dulce tradicional más caracterísitco que, además, es protagonista de las fechas en las que nos encontramos.
El "MoreTeam", como alguno nos ha bautizado ya a Javi, Tomás y a mí; preparamos la jornada desde la tarde anterior. Era nuestra primera ruta mazapanera por lo que queríamos dar alegría y ambiente festivo a esta jornada dominical. Unos gorros de Papá Noel para el casco, un poco de nieve artificial, espumillón para decorar las bicis cual árboles de Navidad... Y el plato especial, unos altavoces luminosos en el trasportín de Javi con villancicos entonados por nuestro maestro, Manolo Escobar. Todo estaba preparado para la fiesta del día siguiente.

A las 8:30 nos dimos cita en la Plaza de España. Foto de grupo y en marcha rápido para no llegar tarde a la comida concertada en Barcience; un buen cocido, del que daríamos buena cuenta a la vuelta de nuestra ruta.



Compañeros de carretera dejaron en esta ocasión su querida flaca para unirse a esta excepcional expedición. Temperaturas bajo cero y un campo helado hicieron que nuestras primeras pedaladas, hasta la cercana localidad de Rielves, estuviesen rodeados de un incómodo frío.

Hasta aquí rodamos tranquilos charlando unos con otros; era una ruta para disfrutar con los compañeros de todos los fines de semana y también con nuevos amigos en ruta. Era muy interesante como se formaban grupos y se unian unos con otros según la conversación que se mantuviese. Ahora con estos, luego con los otros, de nuevo se une otro compañero, después se separa otro. Como si de una reunión de amigos se tratase; pero además disfrutando del uso de nuestra querida montura.

Javi, con Manolo Escobar, paseándose por delante y por detrás, repartiendo villancicos a todo el pelotón. Tomás animando al grupo, mano a mano con Hugo que tarareaba las canciones de Bisbal, cuando se escapaban entre villancico y villancico. Sólo faltaban las cervezas para pensar que estábamos en un bar.

Conversaciones con el presi, agradeciendo su reconocimiento hacia el blog. Con Valentín, sobre la sorpresa que nos tenía preparados para la comida. Con Prieto II, sobre la marcha de sus estudios. Con Eugenio, sobre su habilidad fotográfica y censura de algunas fotos... Con todos y cada uno de ellos había algo que comentar.
El camino es de sobra conocido, al fin y al cabo en esta ocasión era lo de menos; salida por los pinos hasta Rielves por detrás de la antigua discoteca y desde esta localidad, desandando literalmente el Camino de Santiago de Levante, descendimos paralelos al arroyo de Rielves hasta cruzar el Guadarrama. Después, a la izquierda de Tajo por nuemerosas fincas hasta las canteras de Toledo.

Todo llano y en leves descensos hasta que nos encotramos con el único escollo, unos pocos kilómetros antes de llegar a Toledo. Ascendemos por pista ya asfaltada. Unos pocos metros en los que olvidé el carácter festivo, para ponerme un poco a prueba y ascender a ritmo este solitario kilómetro de ascenso. El cual, tras coronar, conseguimos ver por primera vez la silueta de la capital.

Ya solo quedaba aproximarnos por el camino de lavaderos hasta la parte trasera del restaurante El Chuletero para tomar la preciosa senda ecológica que bordea literalmente el río Tajo.

Senda que nos obliga a ponernos en fila de uno, creando una bonita serpiente rojiblanca, serpenteando entre los juncos y árboles ribereños. Cruzando edificios de la antigua fábrica de armas, donde en ocasiones el paso se eleva sobre el río, dejando el agua bajo nuestros pies.
Foto de grupo bajo el nuevo puente peatonal y reanudación de la marcha en busca del hermoso puente de San Martín para iniciar la subida al casco por el enrevesado entramado de calles laberínticas de Toledo, pasando por su catedral hasta llegar a la archiconocida plaza de Zocodover.

El trayecto por las calles toledanas fue digno de obserevar, ni por muchas fotos que pudiésemos realizar, jamas podremos adjetivar la sensación de ir este gran grupo por las calles en filas estrechas. Llamando la atención de los turistas que aprovechaban para inmortalizar esta inusual escena por la urbe toledana.

En la plaza incluso se atrevian a pedinos fotos para llevarnos con ellos a sus respectivos países. Ya podemos decir que tenemos un club internacinal. Incluso alguno aprovechó esta ocasión para flirtear y así poder ponerse la etiqueta de ligón internacional... Estas japonesas...


Tras las fotos y la llegada de algunos compañeros de carretera, nos desplazamos hasta el bar ... Ángel y Eusebio también hicieron acto de presencia vestidos de paisanos entre nosotros. Pudimos llegar a juntarnos unos 40 compañeros del club dentro del acogedor bar, el cual conseguimos rebosar. Cafés, churros, porras, colacaos, tortillas y el buenísimo mazapán de Ireneo, hicieron que recompusiésemos el calor y las energías para volver hasta Torrijos.

Muy buen ambiente, es lo que premió en toda la jornada. La puesta en marcha no se retrasó mucho. Pronto descendíamos por la calle Alfileritos hasta Lorenzana para salir por la Diputación hasta la puerta del Cambrón y descender hasta el río por un acceso peatonal en zig-zag que hizo las maravillas de nuestra vista, volviendo a ver de nuevo esa serpiente ciclista torrijeña.

Al llegar a las proximidades del Tajo, cerca de la senda verde, nuestros compañeros de carretera marchan por su asfalto mientras que nosotros volvemos a nuestra arena... De nuevo pasamos por el bello tramo paralelo al meandro del río para hacer el camino a la inversa que habíamos realizado esta mañana. Dura subida al principio para dejar Toledo atrás, largos y llanos campos de cultivo regadío hasta llegar a la desembocadura del Guadarrama en el Tajo. Ligera y pesada subida hasta Rielves no sin antes adelantarnos dos insensatos cazadores con sus poderosos coches de gran cilindrada por el barbecho... Sin comentarios.

Pequeños problemas mecánicos acompañaron la vuelta... Ese sillín hay que cambiarlo Lorenzo, que algún día te va a jugar una mala pasada... Esas ruedas de nieve Tomás, que no están hechas para el calor toledano... Y Jacin, esa rodilla hace tiempo que dejó de tener 20 añitos...

¡Qué sería del cicloturismo sin estos improvistos donde se saca a relucir el compañerismo!

Llegamos a Torrijos sobre las 2 de la tarde, tiempo justo para ducharnos y marchar a Barcience en busca de ansiado cocido.

Gran comida entre grandes personas. Muchas y muy diferentes; con inquietudes diferentes, edades diferentes, trabajos diferentes, intenciones diferentes, objetivos diferentes, amistades diferentes, vidas diferentes.... Pero unidas por una misma pasión, la bicicleta.

Al concluir la comida y acompañados de un digestivo gintonic, Valentín nos mostró su sorpresa-regalo. Un emocionante vídeo con música y fotos de todos los allí presentes en alguno de los momentos sobre la bicicleta en este último año.

Gracias por ello Valentín. Y gracias a todos por compartir esta pasión. Gracias.

3 comentarios:

  1. Pero vamos a ver, vosotros ¿a que vais? ¿a pedalear o de cachondeo? Me recordais a ciertas personas que yo conozco. Que sigais disfrutando de vuestra pasión como hasta ahora. Un abrazo.

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  2. Muchas gracias Jose. Vamos a disfrutar, siempre a disfrutar. Espero q vaya todo muy bien por Huelva y que paséis unas felices fiestas. Un abrazo amigo!

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  3. Que buenos amigos tenemos y que grandes son todos, porque siendo tan diferentes, nos une una misma afición y el cariño que tenemos a la bici.

    Falta decir que entre los componentes de carretera, se encontraba el Señor Jacinto, que a sus 80 y tantos años, sigue pedaleando como un chaval joven,¡¡¡ Si Señor ¡¡¡ todo un ejemplo para los que amamos este gran deporte.

    Desde aquí desear a todos los que siguen a More, un Feliz Año y que sigan cogiendo la bici con la misma ilusión del primer día.

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