lunes, 7 de junio de 2010

Camino Real de Guadalupe: Toledo

Llevábamos unos meses buscando un fin de semana para poder realizar este Real Camino de Guadalupe desde Toledo y poder así conseguir el jubileo (siempre que el día de Guadalupe, 6 de septiembre, coincide con el séptimo día de la semana). Pero debido al invierno que hemos sufrido, tuvimos que prorrogar la salida hasta el primer fin de semana de junio, el cual parece que fue el elegido el dios Rá para sacar toda la fuerza que no había podido demostrar meses atrás.

Track GPS de la ruta:

http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=955282

Este tiempo nos sirvió para documentar la ruta: mapas cartográficos, crónicas de anteriores peregrinos, la valiosa información de la Asociacion Camino Real de Guadalupe mediante su web (http://www.acrg.es/) e incluso caminos grabados en actuales GPS nos ayudaron para componer nuestro camino.

La aventura la realicé en companía de Jose Luis, compañero de trabajo y experto en viajes con alforjas en travesías de varios días con la bicicleta de montaña. Dividiríamos el camino en tres etapas: Toledo-Cebolla, 54km de rompepiernas con contínuas, pero cortas, subidas y bajadas. Cebolla-Carrascalejo, 91km llanos en leve descenso exceptuando el último tramo del día, en ascenso. Carrascalejo-Guadalupe, 49km donde pasaremos tres puertos de montaña.

TOLEDO-CEBOLLA

Tiempo sobre la bici: 3h:24min.
Velocidad media: 15,8 km/h.
Distancia: 53,760 km

El viernes 4 de junio salimos del colegio y antes de marchar a Toledo comemos para hablar sobre los últimos preparativos. Yo estaba dispuesto a salir con la mochila a las espaldas pero Jose Luis me convence para montar un transportín en la bicicleta como él llevaría, resultando así el viaje más cómodo.
Tras recoger la bici y desplazarnos a Toledo, Jose Luis consigue, con una gran obra de ingeniería, montar el transportín tras pelearse con los frenos de disco traseros durante mas de una hora y media. La salida pues, se retrasa, no sin importanrnos mucho debido al enorme calor que azotaría ese fin de semana a todo el valle del Tajo.

A las 17:30 montamos las "burras" y salimos en dirección al camino "lavanderos", paralelo al Tajo, donde tras pasar por la depuradora de aguas, giramos a la derecha para encontrarnos con la primera ascensión del día.

Esta salida por las graveras de Toledo coincide también con el trayecto del Camino de Santiago de Levante (http://www.vieiragrino.com/) así como con el GR-113 del Camino Natural del Tajo, las flechas amarillas del primero y las balizas con marcas rojas y blancas del segundo así nos lo confirmaban.
Tras superar este primer escollo el camino llanea por tierras de regadío con predominancia de maizales, pasamos por Casas de Estiviel, donde paramos a la sombra de sus árboles. El guarda de las casas salió a nuestro encuentro, para preguntarnos que hacíamos por allí. Le indicamos que nos dirigíamos a Guadalupe y se extrañó, nos comentó que sí sabía de gente que pasa con destino a Santiago pero que era los primeros peregrinos que veía en dirección Guadalupe. Le explicamos el porqué de las diversas flechas amarillas y blancas que invadían los cruces de caminos(amarillas para Santiago y blancas para Guadalupe). El señor, muy amablemente, nos avisó que el tramo hasta el río Guadarrama nos resultaría algo difícil para transitar con bici debido a los numerosos bancos de arena que existían.
Contimuamos el camino y observamos que el entrañable guarda no nos había mentido, pequeños tramos de arena hicieron bajarnos de la bici para poder avanzar. Pasamos por Casa de Bergonza, que recibe a los peregrinos con un modesto altar de la Virgen del Prado pintado sobre la típica cerámica azul talaverana.
Nos aproximábamos a la orilla del Guadarrama metros antes de morir en el Tajo, donde un ligero meandro forma una pequeña cárcava que nos recordaría a las archiconocidas barrancas de Burujón.

Bordeando este río dejamos a la derecha la Casa de () con un gran cultivo de regadío, el cual aprovechamos para refrescarnos y hacer frente al poderoso calor que nos acompañaba.

Tras cruzar el Guadarrama, en Casa de Cambrillos, el Camino de Santigao se despide de nosotros girando hacia el norte sentido Rielves, nuestro camino prosigue hacia el oeste en busca de Albarreal de Tajo. Para ello debemos ascender el cerro del Paraguas, cerro corto pero con una gran pendiente, que unido al enorme calor que azotaba a esas horas de la tarde, resutó ser el más duro del día en incluso, me atrevería a decir, del camino final.
Una vez arriba pudimos observar a nuestra izquierda por primera vez los Montes de Toledo. Nos estábamos separando del cauce del Tajo y las tierras así nos lo confirmaban, cambiando su cultivo a extensos campos secano, predominantemente de trigo.
Antes de llegar a Albarreal nos topamos con la Ermita de la Ntra. Sra. de la Esperanza, que vigila desde lo alto y de manera constante, el pueblo que la venera. Tras una intensa bajada llegamos a la primera para del día. La sombra del bar (), junto a la iglesia de () era tan codiciada como el propio refrigerio que tomamos para saciar la sed.
Retomamos el camino por la travesía del pueblo hacia el sur y antes de salir tomamos un camino rural asfaltado a la derecha, que une esta localidad con Burujón, de nuevo toca ascender durante unos pocos kilómetros, para después recompensarnos con un gran descenso y seguidamente otra subida, esta vez mas asequible. El asfalto ayuda al agarre de la rueda lo que nos hace mas agradable este tramo.

Arriba podemos divisar hacia el norte (la derecha del camino) el Castillo de Barcience y la silueta de Torrijos. Hacia el sur (izquierda del camino), tras una loma, quedarán las Barrancas del Tajo en su gran meandro, formando parte del pantano de Castrejon.

Llegamos a Burujón con un descenso pronunciado. Realizamos una nueva parada, mas que por la reposición de líquidos, por la necesidad de mantener nuestro cuerpo en sombra durante algunos minutos.

Jose Luis, que se ha fabricado una credencial propia, pide al camarero del Bar Toledo que se lo selle. Este, muy escéptico, le niega el sello. Pero tras la conversación que mantenemos entre nosotros en la barra respecto del camino que estábamos reaizando, accede y comienza a interesarse por el proyecto que estamos llevando a cabo. Incluso nos aconseja como llegar de la forma mas rápida a Cebolla (lugar donde pernoctaríamos este día). Le agradecimos su información, la cual, en algunos casos, coincidía con el camino que nosotro seguiríamos.
Callejeamos por Burujón hasta llegar a la travesía principal, giramos hacia la derecha para pasar por delante de la iglesia (). Rápidamente a la izquierda sale una calle que cruza paralela al arroyo (). Este camino será el que seguiremos, con leve subida muy continuada durante varios kilómetros, que nos guiará hacia el próximo pueblo.
Antes de llegar a Escalonilla cruzaremos perpendicularmente la Cañada Real Segoviana y unos metros más adelante, la carretera que une Torrijos con La Puebla de Montalbán.
No entraremos a Escalonilla, que apenas queda a un kilómetro a la derecha del camino.

De nuevo, nos encontramos con un tendido descenso hasta cruzar el arroyo () y para posteriormente, ascender, esta vez entre campos de olivares, dejando a la derecha Carmena a unos 4 km. Con un ligero ascenso llegaremos a La Mata, donde el camino se une con el que proviene de Madrid.

Así nos lo hizo saber un lugareño del bar () donde paramos a tomar el último refrigerio de la tarde. Este señor nos recordaba que hace un año pasaron por ahí mismo un grupo de unas 10 personas en bici que venían desde Madrid y que fueron recibidos en la Casa Consitorial por las autoridades de la localidad. La camarera del bar, muy amablemente no pudo resisitirse a mantenerse al borde de la conversación y se interesó por lo que el vecino comentaba y nosotros confirmábamos, deseándonos incluso con el célebre despido del peregrino "Bon caminho".

Empezaba a caer el sol y la temperatura resultaba muy agradable para ciclar los ultimos kilómetros del día. Seguimos por la travesía del pueblo para encontrarnos de espaldas a la iglesia de ().Unos metros más adelante giraríamos a la izquierda para tomar el camino que nos llevaría a la estación de Erustes. Camino también asfaltado, que nos subiría al Cerro de Palos donde en una bifurcación una baliza de madera grabada nos indica el camino para cicloturistas y senderistas, evitando así el camino con direccion Carriches, que queda a la derecha.
En una larga bajada llegaremos a la olvidada, pero peculiar, estación de Erustes. Un recodo nos dirige al puente que salva la línea férrea y nos introduce en el pueblo que nos presenta a su iglesia () De frente a ella queda la plaza y la calle que nos saca rápidamente de Erustes, volviendo a cruzar la vía e irnos acercando poco a poco hasta nuestro destino. Antes de ello deberíamos llanear un poco antes de entrar en Cebolla.
Este pueblo nos recibe con una larga y prolongada pendiente.
Domiremos en el Hostal La Fragua por 40€ en una habitación doble, limpia y con aire acondicionado (http://www.hostallafragua.com/). Deseosos de asearnos; pues el sudor, la crema solar y el polvillo de los caminos hacen sentirse incómodo a cualquier persona que se precie. Una vez relajados, bajamos a cenar al bar del hostal, donde preparamos el camino del día siguiente y comentamos las numerosas anécdotas de esta calurosa tarde de julio.

CEBOLLA-CARRASCALEJO

Tiempo sobre la bici: 6h:12min.
Velocidad media: 16,3 km/h
Distancia: 90,513 km.

A las 7:30 suena el despertador, nos preparamos para una etapa larga pero muy cómoda en sus primeras tres cuartas partes del recorrido, donde la altimetría indicaba un llano con ligero descenso de cotas.
Montamos las alforjas y retomamos la calle por donde entramos la noche anterior. Desayunamos en el Bar Cazadores un café solo con churros y discutimos sobre la información que teniamos respecto al primer tramo del día. El camino hasta Montearagón en diversas crónicas nos avisaban de que existían tramos de arenales imposibles para ciclar, pero no sabiamos la longitud de dichos tramos. Decidimos finalmente salir a la carretera que une Toledo con Talavera y que discurre paralelo al cuestionado tramo durante 7 km que resultaron más tranquilos de lo que habíamos sopesado.

Por el arccén, a la derecha de nuestro sentido asomaba poco a poco el pueblo de Montearagón. Llegamos a la altura de su estación de ferrocarril y unos metros más alante entramos en una rotonda que tomamos a la izquiera, sentido Pueblanueva. Sin pasar el puente, a penas 50 metros al salir de la rotonda, un cartel nos indica que la cañada que debemos seguir va paralela a la carretera en sentido Talavera.

El río Tajo que quedará a nuestra izquierda. De nuevo nos encontramos con las balizas del GR-113 del Camino Natural del Tajo, de las que nos separamos el día anterior por las tierras de Albarreal.
El camino, en mal estado, nos avisaría de lo que más adelante nos íbamos a encontrar. Por momentos el cultivo ganaba el terreno al camino que transitábamos, llegamos a pasar incluso por debajo de algunos pivots de regadío. De repente el camino físico gira hacia la derecha en busca de la carretera, pero el GPS nos traza recto el recorrido. Apenas se podía adivinar el veradero trayecto, si no fuera porque una leve rodada reducia la altura de la vegetación frente a nuestros ojos. El campo se había comido literalmente la cañada. Avanzamos con mucho cuidado entre la vegetación, siempre más alta que nosotros, los postes del la luz nos confirmaban la dirección que nos indicaba el GPS. De vez en cuando alguna baliza del GR asomaba entre las ramas. Poco a poco, la cañada fue ganando el terreno según nos aproximábamos a la carretera. Debíamos salir a ella unos 200m para tomar un camino que va a la espalda de un polígono industrial, hasta toparnos con el río Alberche, el cual debemos pasar atraves del puente de la carrereta. Sería este el punto más conflictivo de todo el camino, debido al intenso tráfico, la pequeña acera y los peligrosos guardarraíles. A la izquierda quedaba el antiguo puente que daba paso sobre este cauce. Nada más pasar el puente, a la derecha sale un camino que rápidamente volvemos a girar para pasar por debajo del puente que acabamos de transitar para dar a un camino que irá paralelo a la carretera y que es usado por los talaveranos para realizar actividades físicas.

Cruzándonos con personas paseando, corriendo y también en bici. Este camino nos lleva al centro comercial donde comienza un carril bici que nos intruducirá hasta Talavera.
Antes de llegar a la Ermita del Prado, paramos en una farmacia para comprar material sanitario para una pequeña herida sufrida al cruzar el río Alberche. Tras la cura, tomamos una refresco en la churrería y retomamos el camino para pasar por el precioso parque de la Virgen del Prado y seguir paralelo al río.

A la salida de Talavera giramos hacia la derecha, en una rotonda, y rápidamente en una segunda, el giro será a la izquierda. Sacándonos por el cordel de Calera y Chozas, hasta dicho pueblo, dejando antes la localidad de Alberche del Caudillo a nuestra derecha. Este cordel es cruzado perpendicularmente hacia el Tajo por cantidades de canales de agua para las tierras de labor.
Al llegar a Calera y Chozas debemos subir al pueblo donde pararemos para tomar una pulga de lomo con queso y un par de zumos, tranquílamente en la terraza del bar. Durante esta parada observamos la eminente cultura ciclista de la localidad, viendo pasar a numerosas personas practicando este deporte, si bien, atraídos por la Via Verde de la Jara (http://www.viaverdedelajara.com/) que tiene inicio en esta localidad.

Volvemos a pedir el sello y nos damos cuenta de que, a medida de que nos acercamos a Guadalupe, la gente está mas familiarizada con esta peregrinación. Un aldeano nos comenta que su mujer la realizó a pie desde su propia casa y otro nos vuelve a indicar la distancia que nos queda hasta Puente del Arzobismo, localidad donde nos propusimos parar a comer.

A las 12:30 retomamos el camino por la carretera del Puente del Arzobismo pero, a los pocos metros, nos desviamos hacia la dercha por un camino en ligero ascenso que nos llevará hasta las vías del tren que une Madrid-Lisboa.

Al llegar a la vía férrea, la seguiremos paralelos hacia el oeste hasta encontrarnos con la Cañada Real Leonesa que, por vez primera, nos dirigirá rumbo al sur hasta el final de la etapa. Este tramo de cañada comienza con dos rodadas bien definidas y levemente va descendiendo entre pequeñas ondulaciones del terreno. Dentro de estas ondulaciones corren pequeños arroyos que vadearemos sin problemas (es época de calor, tal vez en tiempos de lluvia pueda haber algún problema para vadearlos).
Con mucho cuidado la cañada gira levemente a la derecha, pero el camino físico tiende a la izquierda lo que hace perdernos unos metros que, gracias al GPS, conseguiremos recuperar rápidamente.

Fijándonos bien, vimos que esta bifurcación estaba señalizada, pero escondida entre la vegetación. Así comenzamos a pasar de nuevo por campos de regadío, cosa que agradecimos porque el sol comenzaba a azotar con fuerza. Cruzamos la carretra de Calera y Chozas con Pte del Arzobismo y girando siempre hacia la derecha subimos una loma mordida por una estación de placas solares.

Poco depués topamos con una carretera segundaria que tomamos a la derecha, para llegar a Alcolea de Tajo en menos de un kilómetro. En Alcolea paramos en el bar () para reponer líquidos y continuamos nuestro camino, pasando previamente por la iglesia de ().
De Alcolea a Pte del Arzobismo apenas hay 4 km que realizamos por un camino paralelo a la carretera por su margen izquierda. En Puente pasamos por una ermita en estado de abandono y su rollo o picota antes de parar a comer de menú en el Restaurante (). Eran las 3 de la tarde, y allí permaneceremos junto con los familiares de los dueños que nos invitan a descansar en unos cómodos sillones del bar hasta las 5:30, escondidos del sol, viendo una película en la televisión. Una vez descansados y recuperados, a las 17:30 montamos de nuevo las bicis para callejear un poco por la localidad antes de emprender la marcha. Visitamos su iglesia y su plaza mayor para salir directamente al puente que da nombre al municipio.

Estamos en la cota más baja de toda la ruta, el puente sobre el Tajo nos indica que a partir de aquí lo que nos queda hasta Guadalupe tendrá una media ascendente. Tras cruzar el puente pisamos por primera vez tierras extremeñas por la carretera que va a Villar del Pedroso.

A unos seis kilómetros la carretera gira a izquierdas, por esa misma curva, sale el camino que debemos tomar para seguir con la Cañada Real Leonesa a nuestros pies. El paisaje comienza a cambiar. En el suelo, las piedras se hacen más presentes, lo que nos indica la cercanía de una orografía accidentada. Y la vegetación deja de ser cultivo para dar paso a jaras, encinas y retamas silvestres. En este idílico tramo por la Cañada vemríamos cantidad de mariposas que volotean a nuestro paso tras interrumpir en su tranquilidad. Lagartos y culebras cruzan a nuestro camino. Camino con pequeñas subidas y bajadas, en continuo zigzagueo.
La cañada topa con un camino que une Villar del Pedroso con (). Tramo asfaltado que tomamos a la derecha. Poco a poco observamos excrementos de animales en el propio asfalto y a los lados corrales con ganado ovino. Era evidente lo que kilómetros mas a delenate nos sucedería. Una mancha blanca en el camino, a lo lejos. Un rebaño de ovejas con su pastor a la cabeza, montado en bicicleta y su perro fiel y eficaz ejecutor. Con un acertado silbido, el can abre un carril, mandando el rebaño a la izquierda del camino para permitir nuestro paso, por el lado derecho. Agredecidos y asombrados, adelantamos al amable pastor.Seguidamente, cruzamos el arroyo del Prerdoso y poco mas alante, una cruz nos recibe para entrar al Villar del Pedroso. Son las 19:00 y no hay nadie en la calle. Paramos en el bar La Jara donde, por primera vez, su camarero nos ofrece el sello.
Nos informan sobre una casa rural por si queremos dormir en esta localidad, pero aun es pronto y decidimos avanzar al siguiente pueblo. Preguntamos sobre donde dromir en Carrascalejo, último municipio antes de afrontar los 3 puertos para llegar a nuestro destino. Nos informan de unos bungalows. Allí será donde pasemos la noche.

Nos hablan sobre el paso de varios peregrinos en las ultimas fechas. Denotamos que estan muy infrmados cuando nos comentan que el presidente de la asociacion del camino es de esta localidad.

Salimos callejeando este último pueblo para coger el camino de Carrascalejo, paralelo a la carretera. Al fondo se divisa perfectamente la Sierra de Altomira, que pasaremos al dia siguiente. El camino se desvía a otro en mejor estado, cardos en flor nos escoltan a uno y otro lado del camino, un último desvío por un camino menos transitado nos llevará definitivamente a Carrascalejo.
A las 20:30, ya en el pueblo, llammos por télefono para alquilar un bungalow y la mujer nos avisa de que no estan preparados y debemos esperar hasta las 22:00, pues las mujeres que lo limpian estarán en misa.

Nos indica que a esa hora nos acerquemos al Bar Mateos a por las llaves. Decidimos ir a ese bar para cenar mientras esperamos las llaves. Muy amablemante, en el patio interior del bar, nos prepraran una torilla de patatas casera recien hecha, una ensalada campera y un poco de lomo con patatas, que unido a unas buenas jarras de cerveza con limón, nos hace recomponer las fuerzas de esta larga etapa.

A las hora indicada y sin demora, tenemos las llaves y nos indican que el bungalow esta a 1 km por la carretera hacia el puerto que debiamos ascender la mañana siguiente. Decidimos, pues, llevarnos ya el desayuno para la mañana; un zumo y un dulce, para no empezar con el estómago vacío.

Marchamos a los bungalows para descansar, asearnos, preparar la ruta, hablar con nuestros familiares, charlar sobre la jornada que acababamos de terminar, y sobre todo, curar de nuevo la pequeña herida sufrida en la mañana de este largo y caluroso sábado de junio.


CARRASCALEJO - GUADALUPE

Tiempo en movimiento: 3h:20min.
Velocidad media: 15,01 km/h.
Distancia recorrida: 49,9 km.

Son las 7:30 de la mañana y suena el despertador. Preparamos las bicicletas y nos tomamos el desayuno que compramos la noche anterior. El sol asciende por el horizonte pero aún no tiene fuerza para calentar. Dudo en ponerme manga larga, pero Jose Luis me aconseja que la etapa de hoy es dura y tal vez pronto me sobre la chaqueta.

A las 8:15 salimos a la carretera secundaria que nos llevará directamente hasta nuestro destino. Un cartel nos indica que Navatrasierra, único pueblo por el que pasaremos hoy, está a 12km. La etapa consta de 49km. Lo que nos hace preocuparnos un poco, porque durante 36 km no tendremos lugar donde poder reponer aguas o comida.

Tras pasar el cartel, el camino llanea unos pocos metros, hasta encontrarnos con las primeras rampas. Las piernas notan el cansancio de los dos días anteriores, y ponernos a subir tan pronto hace que me note algo fatigado. Poco a poco el cuerpo comienza a elevar su temperatura y a marchar mejor. Pasamos por la primera curva de herradura a derechas, lo que nos indicaba que el acenso ya iba en serio.
A los pocos minutos, y sin darnos cuenta, un bicigrino se nos pone a la altura, nos saluda y le preguntamos si marcha para Guadalupe. Nos asiente con la cabeza, pero su ritmo es más alto que el nuestro y nos pasa rápidamente.

Unos kilómetros más adelante, poco antes de coronar el primer collado, otros 3 cicloperegrinos se unen a nuetro ritmo. Conversamos con ellos y nos dicen que vienen desde Móstoles, pasando por Toledo. Que han aprovechado que tienen el puente del corpus en la comunida de Madrid y llevan desde el jueves dando pedaladas. Habían salido esta mañana de Villar del Pedroso.

Tras charlar unos minutos con ellos, continúan su marcha dejándonos detrás. Pero a los pocos minutos hacemos cima en el Puerto de Arrebatacapas donde los 4 ciclistas habían parado para esperar a un quinto que aun no habia llegado. Nos hacemos las fotos pertinentes y compartimos una charla sobre la jornada que nos espera. Hablamos sobre como habían recabado la informacion para hacer la ruta. Nos comentan que ellos se vuelven en autobús a Madrid y nos preguntan que como volvemos nosotros. Pues en el bus solo admiten la carga de 5 bicis que ellos pensaban ocupar. Les tranquilizamos al decirles días antes habiamos dejado el coche y que hoy nos esperaba en nuestro destino.
Hacemos la bajada hasta Navatrasierra todos juntos y nosotros decidimos parar a tomar un café, ellos continuarían y nunca más volvimos a saber de ellos. Espero que todo les saliese bien.

Entramos en el único bar del pueblo, con unas estructuras de madera antiquísimas y una camarera muy amable nos prepara dos cafés y nos invita a unas pastitas dulces recien hechas por ella. En el bar hay una pareja mayor desayunando, ella holandesa y él español. Nos cuentan que se habían conocido viajando y habían decidido instalarse en esta pequeña, tranquila y escondida población.
La camarera saca de la trastienda, y nos muestra, unos mantos que dice haber bordado ella misma para decorar la calle, pues es domingo de Corpus Christi. Al indicarle que vamos a Guadalupe, nos informa sobre lo que ya nos temíamos. No encontraríamos otra población hasta nuestro destino. Si bien nos avisa de que antes de llegar al Collado del Obispo, hay una fuente natural en la que podemos reponer nuestros bidones de agua que, gentilmente, nos llenaría con cubitos de hielo y agua. Pidiéndonos por ello que rezemos a la Virgen por ella al llegar al Santuario.

Charlamos también sobre las discrepcnacias de celebrar esta fiesta en jueves o domingo y sobre los cambios de santorales. Confirmándonos que en su pueblo habían cambiado el día de su patrón, pero que la tradición no podía con estas modernidades y que actualemtnte se sigue celebrando el patron el 21 de diciembre, pese que actualemnte no coincidia con esa celebración en el actual sontoral. Una charla larga que tuvimos que cortar pues aún teníamos unos kilómetros hasta llegar al valle y comenzar los 15km de ascenso al Collado del Obispo.

A las 10:15 montamos de nuevo las bicis. Al salir del pueblo la carretera empeoraba en calidad pero hacia el piso perfecto para que las bicis marcharan agusto y no hubiese tráfico de coches, pues en todo el ascenso, que duro mas de hora y media, tan solo nos cruzamos con un vehículo a motor.
La carretera comenzaba a picar hacia arriba, faldeando el segundo puerto del día. Empezabamos a subir de nuevo, con unas especatculares vistas del valle, el pueblo y el anterior ascenso. Las fieles flechas blancas, nos continúan guiando el camino. Poco a poco la carretera se va adentrando en un pinar. El sentido del olfato también queria participar de esta aventura y asi hizo. Un poco mas arriba el bosque con helechosy robles. Álamos flanqueaban algunos regueros paralelos a nuestro camino. Algún despustado eucalipto y muchos madroños que bordeaban los arcenes de la vetusta carretera. Flores de jara. Espectacular. Mirases donde mirases el paisaje era ídilico, el esfuerzo de la ascensión pasaba a un segundo plano. Lo principal era disfrutar de ese recóndito paraje. Casi sin darnos cuenta, debido al disfrute de nuestra vista e incluso olfato, llegamos al Hospital del Obispo, un par de kilometros antes de coronar el puerto.
Unas casas que antiguamente fueron albergues peregrinos y que hoy nos recibe con la oportuna fuente natural de la que nos habían avisado. No obstante aprovecamos el paso de unos guardas forestales para preguntarles si el agua era potable, a lo que contestaron afrmativamante. El agua salia fresquita a la sombra de unos álamos. Nos tomamos unos minutos de descanso, para afrontar el ultimo tramos de ascensión con el cuerpo completamente recuperado.
Llegamos al collado sobre las 11:45, y sin parar, nos dejamos caer otros tantos kilómetros. Ahora no pudíamos difrutar de la belleza paisajistica, pero si deportiva. La bici pronto cogería cierta velocidad y tendríamos que estar atentos al firme, las curvas y posibles imprevistos que nos pudieran suceder. 15 minutos de rápida y divertida bajada nos haría llegar a la carretera que une Navalmoral con Guadalupe.
El estómago nos comenzaba a reclamar algo sólido, pero aún nos quedarían 12 kilometros hasta nuestra meta (8 en ascenso y los últimos 4 de vertiginoso descenso). Salimos a la carretera y en una sobra recordamos las 3 pulgas de jamón que habían acompañado todo el viaje y que el viernes nos había preparardo mi madre. Santas madres, que siempre están aunque no estén. Paramos 5 minutos para calmar a nuestro hambre y retomamos la ruta. Antes de comenzar la última kilometrada, unas motos pasan velozmente por la carretera, lo que nos hace replantearnos si este tramo será seguro.

El camino a los pocos metros se desvía a la derecha de la carretera, para bajar al Río Íbor y ascender una loma y faldearla, tras flanquear varias portelas. Decidimos no tomar esa alternativa y seguir por el arcén de la carretera estos últmos kilómetros hasta el Humilladero, donde el camino alternativo vuelve a encontrarse con la carretera para hacer el último descenso final en común.
Subimos al Humilladero y vemos por primera vez Guadalupe, con su Santuario al fondo, abajo. Tomamos la carretera y pronto llegamos a sus empinadas calles para descender por una preciosa calle que nos dirige directamente al Santuario. Casualmente nos reciben las campanas, es el día del Corpus y al llegar a la plaza suena el Himno Nacional. La custodia está entrando por las puertas. Momento que aprovechamos para inmortalizar. Tras la inesperada casualidad, decidimos comer para más tarde visitar el Santuario. Montamos las bicis en el coche. Dimos un corto paseo por el pueblo, compramos recuerdos para nustros familiares, tomamos café viendo a Nadal encauzar su sexto Roland Garros y visitamos el Santuario donde, como peregrinos, Fray Miguel nos expidió la credencial del jubileo y nos invitó a ver el camarín donde se guarda la imagen de la Virgen de Guadalupe. Rezamos un Ave María y besamos su imagen para dar las gracias por la protección ofrecida en todo el viaje. Púdimos así, dar por concluido esta apasionante aventura.

12 comentarios:

  1. Se echa de menos un mapita para ver de un vistazo la ruta. Además de las respectivas fotos!

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  2. Tienes toda la razón, pero es que esta a medias. Lo publiqué sin darme cuenta... ahora lo retomaré y verás que coqueto queda... Por cierto, gracias por comentar, y sobre todo, por la rapidez...

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  3. Estas aventuras permiten a uno conectar con los caminos, con el sentido de los caminos.

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  4. Hola David,

    Jorge y yo (de subimosmasquelosprecios.wordpress.com) nos alegramos muchísimo de que hayáis disfrutado del viaje. Nosotros acabamos de volver de nuestra última aventura: de París a Irún en bici. En breve colgaremos la entrada en el blog. Es que esto de los viajes en bici engancha mucho!

    Hasta la próxima

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  5. Estaré atento a esa publicación. Este verano tanteo hacer Irún-Santiago. Vi que tam´bién hicisteis la del Cid... otro proyecto que tengo como pendiente... Como bien dices esto engancha!
    Gracias por compartir las experiencias con los demás. Un saludo!

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  6. Enhorabuena, Gran viaje y un blog muy interesante.
    Cojo la idea para ir de Mora (Toledo) a Guadalupe.

    Saludos

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  7. Me alegro que te haya gustado y sirva para que también disfrutes de estas rutas. Ese es el objetivo del blog.
    Un saludo!

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  8. Me has encantado leer tu aventura, por que yo considero esto como aventuras.
    En mi blog
    http://andasendas.blogspot.com/2010/03/camino-real-de-guadalupe.html
    puedes ver cómo hice mi primera gran ruta, Madrid-Guadalupe.
    Pero luego esto me enganchó y en verano nos fuimos a Santiago:
    http://andasendas.blogspot.com/2011/01/camino-de-santiago-desde-madrid.html
    Sigue haciendo rutas, que veo que te gusta.
    Yo también intentaré seguir como tu.

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  9. Hola David que tal? me a encantado tu aventura.(Soy Guille estuve contigo en la ruta de los Yébenes)

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  10. Hola Guille!!! Has tenido paciencia para leerla entera?! Uff jeje. Me alegro saber de ti. Un abrazo!!

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  11. Hola, estoy preparando esta ruta y me encuentro con un gran problema: como vuelvo a Madrid / Toledo??? Como lo hiciste? No encuentro ninguna información de autocares hacia Castilla-La Mancha / Madrid.

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  12. Hola, yo de nuevo. He encontrado la información para la vuelta. Disculpa el lio.
    Saludos Sukahe

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