lunes, 13 de agosto de 2018

Playa fluvial de Riomalo, meandro Melero y Granadilla.

¿Cómo llevas la semana? ¿Cansado de ver en redes sociales las vacaciones de tus amigos en la playa mojándose el culete? Sé sincero, dices que te alegras por ellos, pero realmente te gustaría ser tú el que estuviese en esos lugares tan idílicos. Que sí, que es postureo, pero están en la playa...

Y para más inri, a ti aún te quedan unas semanas para disfrutar del agua salada del mar; o en el mejor de los casos (o peor, quién sabe) ya has disfrutado de tus baños en la playa...

No te preocupes. Te propongo una miniescapada para este finde. ¿Te apetece agua? Lo tienes... ¿Te apetece hacer un poco de ejercicio? Lo tienes... ¿Te apetece algo de cultura? ¡¡¡Lo tienes!!!
Playa fluvial de Riomalo
En esta ocasión te propongo visitar un lugar concreto dentro de la zona de Las Hurdes. Una bonita comarca escondida en el norte de la provincia de Cáceres, que junto con el Parque Natural de las Batuecas-Peña de Francia (perteneciente a la vecina provincia de Salamanca), componen una región al oeste de España un tanto desconocida, pero que guarda infinitos encantos.

Dentro de las múltiples ofertas de la zona, nosotros decidimos en esta ocasión desplazamos con la furgo hasta Ríomalo de Abajo, Cáceres. Allí existe un excelente lugar para aparcarla y disfrutar de su piscina natural. Este remanso de agua, como la mayoría de este tipo, se consiguen represando durante la temporada estival las aguas del río Ladrillar que baja joven de la montaña; fresco, eso sí. Además, este cauce tiene la particularidad de que, durante muchos kilómetros, sirve de frontera natural entre Cáceres y Salamanca.
Camping light
Por tanto, si en el desplazamiento hasta esta localidad venimos desde la parte salmantina, debemos tomar un caminito que sale a la izquierda justo antes de cruzar el puente (y por lo tanto cambiar de Comunidad Autónoma). Si haces esto, estarás en el lugar que fue elegido por nosotros. Pero también tienes la posibilidad de cruzar el puente, pasar a la comunidad extremeña y dejar la furgo en un parking adecentado para los bañistas, justo en la otra orilla. Tú eliges.

Allí pasamos la tarde/noche del viernes. No se hizo esperar el baño puesto que la cabeza llegó embotellada debido a la conducción. Ten encuentra que se haya en un lugar remoto y con una orografía muy caprichosa. Es decir "carretera con curvas".
Buenas noches
Nos llevamos a nuestra perrita Kenya y nadie puso mala cara por su presencia, ni encontramos ningún cartel que prohibiese su baño (en julio del 2018). Tras el baño exprés, sacamos las mesas, las sillas y a disfrutar de un camping light y preparar la cena.

A la mañana siguiente, con la fresquita, tocó madrugón. Cada uno que le ponga hora a eso del "madrugón". Para nosotros fueron las 8:00. Cafetito de los que recomponen el alma, unas buenas magdalenas y antes de las 9:00 estábamos preparados para salir en marcha. O a correr, que también es otra opción.
Buenos días
La ruta visita el impresionante meandro Melero. El serpenteante cauce del río Alagón llega a la presa de Gabriel y Galán donde estanca sus aguas. Podemos decir que la parte a visitar es la "cola" del embalse. Debido a ello, debemos tener en cuenta un dato muy importante. El porcentaje de agua embalsada.


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Nosotros cuando fuimos, era la semana 23; y por aquel entonces, gracias a las intensas lluvias de la primavera del año 2018, se encontraba al 76% de su capacidad. Y bien mereció la pena.

No lo sé, pero por debajo de ese porcentaje no puedo asegurar que merezca la pena su visita, al menos a nivel visual. Podéis informaros de este dato en la web Embalses.net.

Ahora sí, dicho esto, la ruta consta de unos 8 km y unos 280 metros de desnivel positivo.
Tardamos unas dos horas en hacer la ruta con paradas para fotos y a un ritmo normal de paseo.

Parte desde la misma orilla de la piscina natural y acompaña sus aguas, que quedan a la izquierda de nuestra marcha, para sacarnos del núcleo urbano. Por una cómoda pista se asciende durante unos 3km hasta llegar al mirador del meandro. A mitad de camino, nos encontraremos una bifurcación a la izquierda de nuestro sentido. Que es por donde volveremos más tarde.

El pinar permite una agradecida sombra en este ascenso. A la izquierda se va abriendo una vista que irrumpirá de bruces con la presencia del bucólico recodo fluvial. Nosotros tuvimos la suerte de disfrutar también de la presencia de unos buitres (seguro que tú también podrás verlos si eres de los primeros en llegar al lugar)
Meandro Melero
Un cartel te invita a descender al balcón para hacerte esas instantáneas con las que devolverás la envidia a tus amigos de la playita...

Desandando unos pocos pasos para volver a la pista que traíamos. Unos 200m más adelante debemos desviarnos a nuestra izquierda y descender bruscamente por lo que parece un cortafuegos.

Una vez pasado este mal trago de descenso (tranquilo son solo 200m), debemos poner especial atención para volver a desviarnos a la izquierda por un sendero que parece escondido y que nos llevará por la parte más bonita de la ruta.
Sendero de descenso a la orilla del meandro
Desde el km 4 hasta el 5,5 una vereda nos guiará hasta la misma orilla del embalse. Cuidado porque vuestra mirada luchará entre divisar el lugar dónde apoyamos el pie, o disfrutar del imponente paisaje que se nos ofrece a nuestra derecha. Es por ello, que en algunos tramos encontraremos unas vallas de protección para evitar desafortunados despistes.
Vallas de seguridad
Pero... todo lo bueno se acaba... A los 5,5 km de ruta. Justo cuando tocamos el agua en la orilla. Se nos presenta una subida bastante pronunciada por una pista que nos dejará en la bifurcación que vimos al inicio de la ruta.

Tranquilos, solo será un esfuerzo de un kilómetro, y con zona de sombra. Eso sí, las vistas desaparecen para dar paso al denso pinar.

Ahora ya solo quedará descender por la misma pista que subimos a primera hora hasta llegar a la piscina natural y disfrutar de un baño fresquito muy bien merecido.

Quedaba todo el día para disfrutar del relax de la zona. Y, si en algún momento quieres quitarte la careta de furgonetero hippie (por cierto, mucho hippie en la zona) siempre puedes cambiar de orilla, pasar a la provincia cacereña y tomar una cerveza, comer o usar los baños del Hostal-Restaurante Mulero. En su terraza con sombra natural fue donde vimos el partido donde Francia ganó a Argentina en los octavos del mundial de fútbol.
Terraza de restaurante Mulero.
El domingo, de vuelta para casa si vas hacia el sur o centro peninsular, puedes visitar Granadilla. Es este un despoblado con una historia muy particular. Fue abandonado a mediados del s. XX al declarase inundable sus tierras debido a la creación del cercano embalse Gabriel y Galán... Pero nunca llegó a verse anegado por sus aguas, ni si quiera con el embalse lleno. Sí, algo "muy español".

El camino que seguimos con la furgo, fue como el de llegada, curvas y más curvas. Pero esto tiene su encanto. Hay que saber disfrutar de cada momento. Así que paciencia y a disfrutar del trayecto. Una hora de camino (Ríomalo-Sotoserrano-Valdelageve-Lagunilla-Granadilla)
Castillo de Granadilla.
Y no solo eso, es que además el pueblo tiene su historia y es muy bonito para visitar. Con un tranquilo paseo de una hora y media tienes tiempo suficiente para disfrutarlo. Ya que desde los años 80 se está realizando un bonito trabajo de recuperación. Está fortificado y tiene una disposición de calles radial, unas rehabilitadas y otras no. Merece la pena la visita; pero ojo, aunque es gratuita, tiene horario para ello. Te dejo su página oficial para que cuadres tus horarios.
Despoblado de Granadilla.


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