lunes, 4 de septiembre de 2017

Playa de Granada/Motril - Mulhacen/Refugio de La Caldera (0 -> 3000)

Hace años, navegando por internet mientras buscaba nuevos retos para realizar con la bicicleta, me topé con la web Vértices Geodésicos, donde describían su ascenso a la cumbre más alta de la península desde el nivel del mar.

Alcanzar los 3.478 m del Mulhacén desde los 0 m del nivel del mar era una "machada" de grandes magnitudes, de esas que motivan solo con nombrarlas; pero también de esas que merecen respeto con tan solo intuirlas.

80km era la distancia que separaban ambos puntos. 80km de ascenso tendido, continuo, liviano... 80 km sin rampas duras. Pero... 80 km.

La dificultad pues, recaía más en la fortaleza mental que en la física. En la cantidad de horas sobre la bici, en la batalla psicológica contra uno mismo. Pero todo un gran reto para cualquier ciclista que se precie.

El año anterior ya habíamos realizado un gran test para este objetivo. La subida al pico Veleta desde Granada, vía Hotel del Duque, acumulaba unos 3000 m de desnivel en 100km (45 de ellos de ascenso) y con techo en casi 3.200m. Unos números muy similares al objetivo que nos proponíamos del Mulhacén.

Así pues, comenzamos a recabar toda la info que disponíamos por internet para realizar nuestra empresa. De todos los datos obtenidos, solo uno nos dio un pequeño traspié. Y es que, existía la prohibición del ascenso del último tramo al Mulhacén en bicicleta.

Prohibición absurda que no llegaré nunca a comprender su razón. ¿Erosión del terreno? ¿Contaminación? ¿Ruidos?... Podría ser; pero considero que más erosión, contaminación y ruidos realiza el autobús lanzadera con motor de combustión que deja a los senderistas casi en la cota 3.000.

Dicho esto la ruta estaba organizada y arriba decidiríamos si transgredir las normas o no. ¿Opciones? Tres:

- Ser legales y llegar hasta el punto más próximo del Mulhacén en bici, es decir, llegar al Refugio de la Caldera (3.100m).
- Ser legales y una vez llegados al refugio de La Caldera, ponernos unas zapatillas (transportadas en nuestra espalada durante el ascenso) y subir los 300m de desnivel en 1,5 km hasta la cima, dejando las bicis abajo.
- Ser ilegales, hacer caso omiso a la prohibición y tomar el camino que asciende desde el Alto del Chorrillo hacia el Mulhacén (7km y 700m de desnivel) por su vertiente este.

Dicho esto, Alberto puso su incondicional compañía, Pedro su experiencia y Yoli, Afri, Asier, Unai e Irache su apoyo emocional y logístico.

El mismo día del patrón torrijeño San Gil, a las 7:30 de la mañana desde la Playa de Granada, Motril, comenzaba la aventura.


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Los primeros 18km bien sirvieron de cómodo calentamiento por la N-323 siguiendo el cauce del río Guadalfeo.

Poco después de cruzar junto a Vélez de Benaudalla, cogemos el desvío hacia la A-346 que nos dirige hacia La Alpujarra. Es este un tramo de unos 13 km que faldea la sierra de Lújar recortada por el embalse de Rules que retiene las aguas del Guadalfeo. Sus intermitentes sube y baja ponen a tono nuestras piernas y nos hace pensar que a la vuelta, en sentido contrario, podrían hacernos daño después de el cansancio acumulado.

Tras hora y media de camino, cruzamos el puente de los Siete Ojos sobre el Guadalfeo (301msnm), que establece el ascenso ya oficial hasta nuestro objetivo final. Hasta aquí han sido 31 km y 450 m de desnivel.

A partir de ahora nos adentramos en la bella comarca de La Alpujarra. Órgiva nos da la tarjeta de bienvenida y en ascenso continuo transitamos por los desvíos de Cánar, Bayacas, Carataunas y Esportújar.

En la Ermita del Padre Eterno, a los 43 km de recorrido, justo en la entrada al Barranco Poqueira, la carretera nos da un respiro de unos tres kilómetros de llaneo hasta cruzar con el puente sobre el río Poqueira.

Las vistas de los tres pueblos colgados sobre el barranco Poqueira es de postal. Pampaneira, Bubión y Capileira se muestran orgullosos de sus encaladas fachadas sobre el verde que bordea sus siluetas.

Podemos detenernos a observarlos porque será el último momento de descanso que nos dará el trazado hasta hacer cumbre. Desde este paso por el río Poqueira hasta la cima, nos separan 33km y algo más de 2000 metros de desnivel sin tregua alguna a una media del 6%

El paso por la localidad de Pampaneira bien merece una breve parada para reponer aguas en su fuente natural. Poco después en el desvío de Trévelez, tomamos dirección Capileira que será el último reducto urbano antes de batirnos en soledad con la auténtica montaña.

En Capileira hacemos nuestro avituallamiento oficial, donde durante una hora paramos para reponer energías mentales y físicas gracias a Yoli, Afri, Asier, Unai e Irache que con su presencia nos hacen evadirnos de nuestra batalla ciclista mientras recuperamos energías.

Hasta este punto llevamos 55km de ruta y 1600m de desnivel en 4 horas de recorrido (11:30). En adelante nos quedarían 25km y otros 1600m de desnivel que realizaríamos en otras 4 horas de recorrido.

Siguiendo el recorrido, el asfalto pronto desaparece, un par de kms antes de adentrarnos en territorio de Parque Nacional. La pista serpentea por la ladera hasta en 10 ocasiones para llegar a la cota 2.000 justo donde se halla la barrera en el Área Recreativa Hoya del Portillo (km65 de ruta) que impide el paso motorizado de vehículos particulares.

La ancha pista permite el fácil acceso de vehículos. Y el pinar que lo bordea se agradece por la sombra que genera a ciclistas y senderistas.

4km más adelante de la barrera el pinar desaparece, dejando la ruta completamente expuesta a las inclemencias atmosféricas que en nuestra ocasión fueron benévolas (al menos durante el ascenso). El contacto visual con el objetivo en torno al km 69 nos da un plus de energía y motivación. Justo la misma que la falta de oxígeno nos comienza a reducir. Estamos hablando de la cota 2300 donde comienza a hacerse efectivo la falta de oxígeno.

Una parada técnica era necesaria a falta de 10 km para la cima. Los pulmones tenían que adaptarse a la nueva situación y las piernas pedían una breve relajación. Quedaba poco para llegar a punto donde tomar la decisión de las tres opciones finales.

En el alto del Chorrillo sale a la izquierda el desvío al Refugio Poqueira, pero también sale a la derecha el camino que asciende hasta lo alto del Mulhacén (con el cartel de prohibición de bicicletas). Es también el lugar hasta el que llega el polémico autobús lanzadera del Parque Nacional.

La pista continúa de frente, bordeando la ladera oeste del Mulhacen hasta el refugio de la Caldera en busca del afamado Pico Veleta.

- "No tengo ganas de discutir con las autoridades"- susurró Alberto.
- "Ni yo de hacer lo propio con el Mulhacén"- pensé interiormente.

La decisión estaba tomada. Llegaríamos al refugio de la Caldera. Pero es aquí, en este punto, a los 74 km de ruta y casi 2600 m de altitud, donde la pista se torna en camino. Camino roto, con lascas de piedra que hacen la conducción más técnica. Donde la cabeza comienza a hacerse importante a la hora de tomar decisiones en trazados. Justo cuando el oxígeno falta, justo cuando las piernas están exhaustas. Justo cuando el momento se vuelve épico. Justo cuando todo toma sentido.

Dureza y diversión. 4 km hasta la caldera que parecen no llegar nunca, donde el camino se torna infinito encaramadose a la ladera del coloso Mulhacen. Cuando las nubes comienzan a amenazar con su presencia. Cuando las dudas embriagan la cabeza. Cuando se aproxima la cota 3000. Cuando todo se reduce a tan solo un km...

- ¿Hasta allí?
- Sí, hasta ahí, tú decides.
- ¡Vamos!

El refugio vivac de La Caldera nos recibía con los brazos abiertos. Las nubes ya cubrían lo alto del Mulhacen y desde allí solo nos separaba 1,5 km y 300m de desnivel. Imposibles para las bicis, incluso empujandolas. Nos servía como reto conseguido. Nos dábamos por satisfechos.

Eran las 16:30, nueve horas más tarde del inicio de la ruta, 79 km de ascenso y 3200 m de desnivel acumulado. Un breve descanso, un pequeño sandwich, la bandera de Torrijos en homenaje a San Gil y vuelta por el mismo camino.

Tocaba ahora disfrutar, pero con precaución. Las nubes habían cumplido su amenaza echándose sobre la montaña. La velocidad debía ser reducida por la nula visibilidad.

Los 5 primeros kms con especial antención a lo irregular del terreno, el resto, desde el Alto del Chorrillo una perfecta pista que mejoraba tras el paso de la barrera.

Disfrutando llegamos a Capileira, donde Pedro nos esperaba con un café para recuperar la temperatura de la húmeda bajada entre las nubes.

La carretera hasta el puente de los Siete Ojos es en descenso completo (excepto el llaneo de tres kms)

Quedaba ahora esos 13 km de "sube y baja" hasta la presa del embalse de Rule que harían pupita en las piernas. Pero una vez en las proximidades de Vélez de Benaulla, el llaneo con ligero descenso permitió sacar a la locomotora el poco carbón que le quedaba para llegar de nuevo a la playa de Granada tras 12:45h (9:21 de ellas sobre la bici), 158km y 3.300 m de desnivel acumulado.




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