miércoles, 26 de julio de 2017

Tenerife: Anaga y Teide.

"Me dejan un día libre en Tenerife... y la lío. Mis máximos respetos a esta preciosa isla. De la Playa de las Teresitas, en el norte; a la playa de Los Cristianos, en el sur. Todo ello pasando por las tinieblas de Anaga y el infierno del Teide."- así presentaba mi estado en mi página personal de facebook.

Una ruta macerada y pensada con premeditación que únicamente ascendía a la base del Teide desde la localidad de Tabaiba, a nivel del mar. Pero que la locura quijotesca me hizo replantear la ruta para cruzar de norte a sur la isla (no me atreví incluir a Masca, demasiado para mí. Aunque ya caerá de manera independiente para una próxima ocasión). Toda una machada.

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La zona de Anaga es la más bonita de la isla; el bailadero, como lo conocen allí. Es un rincón al noreste de la ínsula que guarda un espectacular bosque de laurisilva en sus alturas. Fue el lugar recomendado por el dependiente de la tienda cuando fui a recoger la bici de alquiler. ¿Por qué no introducirlo a la ruta original?

Una subida desde San Andrés de casi 24 km con desniveles no muy exigentes, que ascienden hasta el Pico del Inglés, pasando por el desvío a Taganana y las Casitas de las Cumbres. Allí donde ruedas por la misma cuerda de la montaña divisando tanto la costa norte como la sur. En un túnel vegetal que apenas deja pasar los rayos de sol. Y donde las nubes campan a sus anchas, creando un aurea especial, casi mágico. Arriba del todo quedas completamente expuesto a la merced del viento y las caprichosas nubes. Las tinieblas de Anaga.

El subir a primera hora de la mañana, 7:30, permite ir casi solo por estas carreteras. Lo que aumenta el halo que recubre estos parajes. Un a subida que puede dividirse en dos partes. Una primera hasta el km 12 que asciende por la ladera sur y muy contenida y protegida del viento. Y una segunda parte que recorre la cuerda de la montaña con algunos descansos, muy expuesta al viento, pero con espectaculares vistas a ambos lados de la carretera cuando el bosque se abre.

La bajada, hasta La Laguna es rápida, pero con precaución puesto que el asfalto siempre estará húmedo. Las nubes desaparecen y el redesayuno es obligatorio antes de afrontar los casi 60 km para llegar hasta los 2250m de la base del Teide.

La subida por La Esperanza, es la más larga de todas las posibles al Teide. Es por ello que es una subida dura mentalmente. Con tres pequeños descansos, pero ya en la zona alta de la ascensión.

La civilización y el tráfico dejan paso a la Corona Forestal, un denso pinar que te protegerá del sol en la subida. Donde la pendiente, no aprieta, pero que la continuidad del ascenso, ahoga un poco.

Infinidad de miradores permitirán detener la marcha para hacer más amena la subida. Pero será imposible parar en todos si queremos llegar a nuestro objetivo. Algunas rampas puntuales nos obligarán a sufrir sobre la bici. Pocas, pero las hay.

Las nubes seguro harán acto de presencia, pero en esta ocasión llegaremos a cruzarlas para verlas bajo nuestros pies. Bajarán la temperatura y se agradecerá. Pero será durante pocos kms.

Al entrar al Parque Nacional del Teide, la vegetación desaparece y el sol hace mella en la piel. Buscamos con la mirada el Puerto de Izaña, donde se hallan los observatorios. Este punto puede convalidarse como subida al Teide. Puesto que si seguimos hacia el Portillo, disfrutaremos de un rápido descenso que recuperará nuestras piernas. Allí se nos dará acceso a las Cañadas del Teide.

Desde el Portillo, un falso llano de casi 10 km nos dejará en la base del Teide con pequeños porcentajes de subida. Un pequeño regalito a modo de descanso antes de desviarnos al parking del propio Teleférico, donde encontraremos la rampa más dura de la ascensión (12%)

Después, descenso hasta los Roques García y el Parador, antes de seguir con la carretera bordeando las Cañadas del Teide.

En el desvío hacia Vilaflor, ojo. Porque aún no habrá acabado todo el ascenso. Tenemos aún tres tortuosos kilómetros con los que, el que escribe, no contaba. Tres kilómetros para salir de las Cañadas y que me martirizaron (sí tres míseros kms, después de haber subido una suma de más de 70km). La cabeza es muy importante en esta ruta.

Ahora sí, el merecido descenso de más de 40km hasta la playa de los Cristianos, sin a penas dar un solo pedal.

Machada realizada, que queda medio coja al no haber incluido Masca. Pero eso se lo dejamos para los inmortales. Los mortales tendremos que volver para hacer esos 40km con unos 1500m d que aún quedan en el tintero.




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