lunes, 26 de septiembre de 2016

Pirineos leridanos, franceses y navarros

Viaje por las entrañas de los Pirineos. Frontera natural que separa tanto como une regiones y culturas.

Desde Lleida hasta Navarra, pasando por Francia; con el epílogo de País Vasco y Burgos.
Todo un recorrido histórico-natural-deportivo para conocer monumentos arquitectónicos y naturales; como las iglesias románicas de La Vall de Boi, el desfiladero fronterizo de Mont-Rebei, los pasos imposibles de Montfalcó, las regiones con espíritu propio como el Val d´Aran, las cascadas infinitas de Gavarnie, las fisuras en las montañas como las de Kakoueta, los puertos y carreteras fronterizas como Larrau, las extensas selvas de Irati. Pueblos escondidos, ciudades santas...
Pasarelas de Montfalcó
Todo ello aderezado con techos estrellados e hipnóticos amaneceres que solo un espíritu nómada te puede permitir.

Con un merecido y original descanso, amenizado con el apéndice veraniego... ¡¡¡Ya sabemos lo bien que vivía Tarzán!!!

DÍA PRIMERO: LA VALL DE BOI
El primer día sirve de asentamiento en el lugar de origen de nuestro viaje. Después de más de 500 km de desplazamiento desde el centro peninsular decidimos visitar este peculiar paraje en el pirineo leridano, a las puertas del Parque Nacional de Aigüestortes y Estani de Sant Maurici.

Aquí nos encontramos con localidades con edificaciones románicas que crean una arquitectura peculiar y particular. En Taül podremos disfrutar de la iglesia de St Climent, con un campanario que nos llamará la atención.
Iglesia románica de St Climent, Taül (Lleida)
Un breve paseo por sus calles con encanto y una cerveza en una de sus terrazas mirando al valle, bien merecerán la pena. Y si a ello le unimos que por coincidencias puedas encontrar algún festival como el del queso, podrás degustar las diferentes variedades por los puestos de sus calles, como fue nuestro caso.

Barruera y Boí, son otras de las localidades de esta comarca que también merecen un buen paseo si tenemos tiempo de sobra. Pero no era nuestro caso, teníamos que desandar por la N-230 hasta el Puente de Montañana, siguiendo el cauce del río Ribagorza para hacer noche en las proximidades de nuestro objetivo del día siguiente.

Un desvío tras cruzar el puente sobre el río Ribagorzana, nos llevará por un vetusto asfalto hasta el punto de inicio de la ruta preparada para mañana. Una buena cena siguió a una calurosa y estrellada noche a los pies del embalse de Canelles y con los muros de Mont-Rebei recortando el horizonte.

DÍA SEGUNDO: CONGOST DE MONT-REBEI Y PASARELAS DE MONFALCÓ

La mañana amaneció plomiza y gris. Situación que no esperábamos debido al soleado día anterior, pero que agradecimos con el descenso de temperaturas que nos ofrecía. Habíamos pasado la noche en el mismo parking del parque natural, 4€ tuvieron la culpa. Pero solo teníamos que desayunar y ponernos a andar. Todo un lujo.


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La ruta que se nos presentaba sería lineal, de unos 14km entre ida y vuelta, sin la necesidad de llegar al otro punto de inicio de ruta, la Ermita de Sta Quiteria en lo alto del Montfalcó.
Congost de Mont-Rebei
Se trata de una ruta muy completa con dos principales atractivos; el desfiladero de Mont Rebei y las actuales pasarelas que descienden por la pared vertical de Montfalcó. Ruta que gracias a las inversiones en los Caminos Naturales por parte del Ministerio de Medioambiente, se han podido unir por el paso del puente del Segre que une ambos atractivos naturales.

Así pues, las paredes de Aragón y Cataluña quedan anexionadas, ofreciendo un espectáculo visual para todos los senderistas que se lancen a realizar este peculiar paso.
Camino abierto en el desfiladero
El camino es sencillo en sus primeros kilómetros que bordea el embalse hasta llegar al primer puente colgante que pondrá a prueba nuestro vérigo. Poco después, el camino irá tomando altura hasta llegar a la pared vertical tallada del desfiladero que da nombre a esta ruta.

A penas serán un par de kilómetros, muy cómodos, incluso con bancos y pasamanos a modo de cable de acero.

La dificultad física aparecerá al terminar el paso por el camino tallado. Aquí habrá una zona de subeybaja hasta el desvío que debemos tomar a la derecha en busca del puente del Seguer que nos dará paso a tierras aragonesas.
Puente en el estrecho de Seguer
Será este paso un lugar estratégico donde reponer fuerzas de cara al duro ascenso por un camino "inventado" entre la piedra que nos dejará en las puertas del abismo de Montalcó. El segundo punto de interés de la ruta que bien merecida tiene su fama.

Ojo si llegamos aquí con niños, mochilas voluminosas o un mínimo de vértigo, por que costará descender por esta pasarela hacia el infinito.
Pasarelas de Montfalcó
El descenso será lento, pero muy atractivo. Una vez abajo continuamos nuestro camino hacia unas segundas pasarelas, poco más de un kilómetro más allá de este primer paso.

Las segundas pasarelas no son tan largas pero sí están voladizas sobre el propio pantano. Será aquí donde daremos la vuelta sobre nuestros propios pasos para llegar al punto de partida.

Pero antes, descansaremos, comeremos nuestra merienda disfrutando de las vistas que nos ofrece este rincón escondido de nuestro país.
Descansando con vistas
A la vuelta, debemos tener especial cuidado en la bajada hacia el puente del Seguer, una vez abajo, las murallas de Aragón y Cataluña se mostrarán desafiantes al paso de los senderistas. Ahora solo queda tomar un poco de aire para ascender la ladera de cara a la vuelta al punto de partida.
Paredes de Aragón y Cataluña
Una vez en el coche. Seguiríamos la serpenteante  N-230, por el valle Noguera-Ribagorzana hasta llegar al túnel de Vielha que nos daría paso al particular Val d´Aran. En Bossots tomaremos el puerto del Portillon para acceder a nuestro país vecino.
Bossots, desde el Portillon
Carreteras que unen la termal ciudad de Bagneres-de-Luchon con el turístico lago de Val Louron, previo paso por el mítico paso de Peyresourde y sus clásiscos crepes de azúcar.
Col de Peyresurde
Una zona eminentemente ciclista, con vistas espectaculares pero que se disfrutan más sobre la bici que sobre un vehículo motorizado. Arreau y otro paso clásico ciclista, el Col de Aspin que da acceso al valle de Campan con sus clásicos monigotes decorando las fachadas y calles de esta región próxima al Tourmalet.
Col de Aspin
Pero el encapotado cielo nos obligó a desviar nuestro objetivo hacia la ciudad santa de Lourdes, donde visitaríamos brevemente su basílica, antes de llegar al objetivo final de hoy. El camping de Gavarnie. Lugar donde pasaríamos la noche, cercano a la ruta propuesta para la siguiente jornada.
Basílica de Lourdes
TERCER DÍA: CÍRCULO DE GAVARNIE Y GORGOS DE KAKOUETA
A la mañana siguiente las nubes bajas nos impedían disfrutar de los recortados Pirineos, pero por contra, resultaba mágico ver como las brumas aparecían y desaparecían jugando entre las paredes montañosas.

La gran cascada
Madrugamos, y nos desplazamos a la localidad de Gavarnie, separada tan solo por cinco kms de nuestro camping. Aquí es complicado aparcar (todos son de pago pero el camping nos dio una tarjeta para evitarlo)


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La ruta comienza por las calles aún dormidas de esta bonita localidad. Son las 9:00 de la mañana y el paseo nos muestra negocios que comienzan a despertar.

El asfalto deja paso a una ancha pista cómoda que acompaña al río Gave. Las nubes impiden la visión de nuestro objetivo que en condiciones normales ya podría disfrutarse visualmente desde estos primeros compases de la ruta.
De camino al circo
Si queremos meter un poco de picante, y para evitar realizar la ruta linealmente, decidimos abandonar la pista que asciende directo al circo de Gavarnie, para subir por la loma de la montaña que se nos presenta a la izquierda de nuestra marcha.

Un duro tramo de dos kms por el camino Pineme nos ascenderá hasta superar 400 m de desnivel donde podremos disfrutar de unas vistas elevadas de este bucólico valle.

El hito que nos indica el camino que baja del Refugio Espuguettes y la dirección de la Cabaña Pailla, nos indica el final de este ascenso. Muy cerca queda ya esta cabaña Pailla donde poder tomar un refrigerio antes de continuar la jornada.
Mirando el valle desde las alturas
A penas llevaremos 3 km cuando entramos oficialmente en el Parque Nacional de los Pirineos. El camino se torna suave y con ligero descenso. Las paredes verticales quedarán sobre nuestros ojos.

Cantidades de regueros caerán sobre nuestras cabezas, saltando al vacío de un valle que cada vez queda más alejado.

Poco a poco vamos girando para irnos encontrando con la majestuosa imagen del circo que nos espera tras las paredes de la montaña.
El circo tapado por las nubes
Poco a poco el camino comienza a descender hacia el Hotel del Circo, pero antes unas particulares flores manan de las paredes donde unos paneles informativos nos indican que se tratan de un tipo de plantas carnívoras típicas de esta zona pirenaica.

Una vez en el Hotel, podemos hacer una nueva parada, pero llevaremos tan solo seis kms. Aquí la ruta se une con la pista que dejamos a la salida de nuestra jornada.

Podemos volver. Pero queremos llegar hasta la base de la gran cascada. Más de 200 m de caída que la hace la segunda cascada más alta de Europa. Al otro lado, en lo alto de la arista, nuestra querida España.
Buscando la base de la cascada
La aproximación se hace más duro de lo que en un principio aparenta, pero ya puestos en la brega, debemos completar nuestra empresa.

Ahora sí. Siete kms después de iniciar nuestra marcha habremos llegado a nuestro objetivo. La premura con la que iniciamos la jornada nos permite disfrutar casi solos de este espectacular rincón pirenaico. Merece la pena madrugar solo por disfrutar de este momento de soledad en la montaña.

La parada, sirvió para descansar recuperar energías y observar como la muchedumbre comenzaba a llegar a nuestra ubicación.

En la vuelta por el mismo camino hasta el hotel del Circo pudimos cruzarnos con centenares de senderistas como si de una peregrinación se tratase.
Objetivo cumplido
En el balcón del hotel, una vista atrás para despedirnos de esta imponente obra de arte natural. Solo quedaba descender por la pista que transita por el fondo del valle de camino hasta el pueblo de Gavarnie con la sensación de haber renovado cuerpo y mente.

Una cerveza en un coqueto camping a orillas del rio antes de llegar a la zona urbanizada, nos repuso los líquidos necesarios para seguir nuestra jornada de hoy. Que aún quedaba mucho por descubrir.

Ahora nos quedaban muchos kms para disfrutar de las montañas pero desde la cómoda posición de la conducción del coche.
Col d´Aubisque
Un descenso hasta Argeles-Gazost para atacar la peligrosa y bonita carretera que une los puertos de Soulor y Aubisque.

Laruns, Bielle hasta llegar a Arette donde comienza el ascenso al la Pierre de St Martin que luego se unirá camino de Sanit-Engrace, localidad donde nos encontramos con el segundo destino de hoy.
Gorgos de Kakoueta
Los Gorgos de Kakoueta, son una fisura en las montañas pirenaicas, que nos presentan otro de los rincones que guardan estas bellas ondulaciones.

Es este un lugar más adecentado para todos los públicos, cuesta la entrada 5€. Pasarelas voladizas permiten el paso sobre el cauce y nos dirigen hacia unas cuevas, previo paso por unas bellas cascadas por las que puedes andar por sus propias espaldas.
Brecha en la montaña
Serán solo 2km (4 km ida y vuelta). El paisaje merece la pena pero la abundancia de público le quita ese aurea especial. No es mala opción si vamos de paso. Y para toda la familia, en unas dos horas habremos realizado el trayecto completo.

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Otra vez en el coche, circularemos hacia Larrau y su puerto fronterizo donde haremos noche a medio pie entre España y Francia, con el testigo del pico Orhi. Pero la brisa se transformó en ventisca, y las nubes taparon el horizonte. No sabíamos que nos estaban preparando un auténtico regalo para el día siguiente.
Cena especial en el Pto de Larrau
CUARTO DÍA: SELVA DE IRATI
La noche daba sus últimos coletazos. Las vistas del recortado horizonte, subrayadas de tonos rosáceos-anaranjados de un sol que aún estaba por despertar, me informaban de que iba a poder disfrutar de un amanecer idílico.
Puerto de Larrau
Preparado para la ocasión, cual cazador de momentos, con máquina fotográfica en mano intentaba obtener todas y cada una de las perspectivas que me ofrecía esta estratégica posición fronteriza.

Mientras Afri organizaba el coche para poder continuar nuestra ruta, yo corría de un lado para otro para poder inmortalizar los pocos minutos que ofrecía esta luz única de un sol perezoso tras las montañas.
Pico Orhi
Ya en suelo español, el asfalto nos recordaba la cercanía de la impresionante selva de Irati, uno de los más extensos hayedos de Europa. El desayuno nos lo tomamos en la bonita localidad de Otxagabía. Un buen homenaje, porque nos lo merecíamos. De aquí sale la carretera hacia la Selva de más de una veintena de kms que nos introduce en el corazón de Irati.

Un parking vigilado nos cuesta 4€. Son las 9 de la mañana y somos los segundos en llegar. Aún no está abierta ni la casa del Parque. Nuestros cuerpos están cansados de la actividad de todos estos días y decidimos realizar una ruta sencilla que nos permita conocer el hayedo siguiendo el cauce del río Irati.
Hayedo de Irati
Hay infinidad de opciones para conocer y disfrutar este paraje, pero escogimos la temática donde nos irían explicando la historia de este hayedo. Ruta internacional, donde además llegaríamos a cruzar a nuestro país vecino.

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Durante los primeros pasos la ruta discurre un una ancha pista que no hace honor a la belleza de la zona. Pero pronto oímos a nuestra derecha el rugir del agua que saltaba en la cascada del cubo. Nos desviamos para acercarnos al cauce y disfrutar de sonido que produce el salto en medio del silencio de este imponente bosque.

Volviendo sobre nuestros pasos para retomar la ruta, nos vamos encontrado con paneles informativos sobre la vida que tuvo esta zona y su aprovechamiento en equilibrio con la naturaleza.

Merece la pena parar unos minutos para leer y conocer más con la información facilitada a nuestro paso.
Paneles informativos.
Poco a poco la pista se vas estrechando hasta convertirse en un bonito camino que continúa a paso firme hasta el punto fronterizo que coincide justo con la rampa más dura de la jornada.

Aquí no encontraremos ningún cartel ni valla que delimite ambos países, solo el chivato del GPS es capaz de demostrar en qué momento estaremos pisando terreno francés.

La caminata llegará a su punto más alejado cuando momentáneamente salimos del bosque para descender por asfalto y cruzar el punte sobre el río para hacer la vuelta por la vertiente contraria.
Bello sendero en terreno francés
A la vuelta, acompañando ahora el sentido de las aguas, alterna tramos de pista por sendero local con pequeñas inclusiones en el hayedo. Los trabajos de tala de árboles desdicen mucho la tranquilidad de la naturaleza y las horrendas huellas de las máquinas de trabajo sobre las pistas nos llegan a molestar en nuestro apacible paseo. Toda una denuncia la de esta actividad en este escondido lugar.

Por contra, el bosque vuelve a encantarnos con sus colores, con sus olores, con su tranquilidad.
Un breve descenso hasta el mismo cauce nos permite llegar al corazón y razón de esta selva, la humedad.
La humedad reina en cada rincón
Estábamos llegando al final de nuestro recorrido temático. Tres horas más tarde de nuestro inicio. Un bello paseo sin mucho desnivel apto para cualquier persona que guste del disfrute de un hayedo con larga historia y de un paso fronterizo invisible.

Quedaba ahora, un recorrido en carretera para llegar a otro bosque, pero ahora para disfrutar del más sincero relax, cerca de Otxandio (Vizcaya)

QUINTO DÍA: CABAÑA EN LOS ÁRBOLES, FRÍAS Y PEDROSA DE TOBALINA

El último día resultaría para la relajación y el máximo disfrute de la naturaleza desde una perspectiva mucho menos activa, y no por ello atractiva.

El descansar en una cabaña construida sobre un abeto a 17m de altura, una cena y desayuno servido en polea para disfrutarlo en la terraza. Y tumbarse en la cama redonda con vistas exclusivas a la copa del resto de los árboles que componen este bosque vizcaíno.

Lugar más que recomendable para disfrutar. Ya puedo decir que sé lo bien que vivía Tarzán.

Cabaña Txantxangorri
A la mañana siguiente y de camino a casa, un pequeño desvío en nuestra ruta nos permitió visitar el histórico pueblo de Frías desde una posición estratégica.
Frías (Burgos)
Y después de un buen baño refrigerante en la espectacular toba de Pedrosa de Tobalina, donde sus verdes aguas caen desde una altura de unos 15m para hacer del disfrute de los amantes de la naturaleza y el agua.
Pedrosa de Tobalina (Burgos)

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