miércoles, 22 de junio de 2016

Mirador, Sella y Lagos de Covadonga.

Tras la bonita noche en el Arenal de Moris y un relajante desayuno en Caravía; nos disponemos a visitar el Mirador del Fito. 

El mero hecho de conducir por estas serpenteantes carreteras, casi conquistadas por la vegetación redundante es ya un disfrute intrínseco para la vista. Y si te atreves a bajar las ventanillas para que el aire fresco acaricie tu cara y que el coche sea invadido por el olor a euclipto o heno; lo convierte en un viaje perfecto. 

Tanto se disfruta de conducir por estos caminos, que da igual si llegas a tu objetivo y las vistas están ocultas bajo las nubes. Hay que ser consciente de que es algo muy habitual.

En el Mirador del Fito puedes disfrutar de las vistas del horizonte recortado y revulsivo que componen los Picos de Europa; y a la vez del rectilíneo y pausado horizonte marítimo del Cantábrico.

En esta ocasión no pudo ser.
Mirador del Fito
La bajada hasta Arriondas continuamos con el placer que ofrece este viaje en sí mismo. Pronto llegamos a la nave de Jaire Aventuras donde días previos reservamos nuestra canoa para descender el río Sella. Es la única empresa que permite el acceso a perros en sus embarcaciones.
Descenso del Sella con acompañantes especiales.
La aventura de descender el río es tan relajado como aventurero. Son 15km (que puedes acortar a 7 ó 10) dejándose llevar aguas abajo. Unas leves nociones son suficientes para dirigir la canoa. Bote estanco con picnic y para guardar tus pertenencias.
Momentos de relajación sobre la canoa
La aventura está en puntos concretos. Los rápidos. Meandros donde el agua toma cierta velocidad, siendo momentos de liviana tensión donde en el peor de los casos la embarcación pueda volcar y te refresques por obligación.

Diferentes chiringuitos salpican las orillas del cauce pudiendo detener y tomar alguna cervecita o sidrina mientras descansas los brazos de remar.
Paradas necesarias.
Hacer 15km está bien, pero los últimos 5km son más de lo mismo, y no te pierdes nada. Por lo que si tienes la opción de escapar en la salida previa a la final, hazlo.

Un coche de la empresa te llevará de camino a sus instalaciones.

Tras la ducha. La segunda parte del día consistía en subir hasta los Lagos de Covadonga y hacer una leve ruta a pie por sus lagos. 

En temporada alta es obligatorio dejar el coche en uno de los cuatro que hay en Cangas de Onís y subir en autobús. Pero no fue nuestro caso y pudimos subir con nuestro propio auto hasta el parking de la Buferrera.

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Una vez arriba iniciamos el paseo que es un rodeo íntegro al Pico de Mosquital. A sus pies se sitúan los tres lagos. Sí, tres.

El primero en divisar es el lago Enol, y para acceder al segundo debemos salvar un paso peatonal que asciende hasta la morrena glaciar para regalarnos unas impresionantes vistas del segundo lago, el Lago Ercina.
Lago Ercina
Descendemos por el paso adecentado para seguir las indicaciones del PR-PE-02. Un sendero que deja a la izquierda de nuestro paso el lago y lo bordea de principio a fin.

En el caserío de Las Reblagas nos despediremos de este segundo lago para seguir nuestro camino por un piso más pedregoso hasta un nuevo caserío, El Bricial. Caserío que da nombre al tercer lago. Estacionario, sí. Pero de situación evidente. 
Las Reblagas
Abajo a la izquierda de nuestro camino una vega verde marca con evidencia la cuna de un lago que resurge en la época de deshielo o grandes tormentas.

Siguiendo las marcas llegaremos a un hito que bifurca el camino. Es aconsejable tomar el tramo hacia el Hayedo de Palomeru que nos introduce en un denso bosque con carácter mágico. 
Hayedo de Palomeru
Pronto saldremos a la pista forestal que nos devuelve a la realidad. Grandes prados y amplitud. Estamos en la vega del Enol, presidida por su pequeña capilla. 

Definitivamente habremos llegado al primer lago con dos opciones para llegar al destino, situado al otro lado de este gran lago.
Capilla de Enol
Por su margen izquierda siguiendo la pista en un primer momento y después un sendero paralelo a la carretera. Fácil, pero menos bonito que la segunda opción.

Nosotros optamos por tomar la orilla opuesta hasta un atajo que parece imposible ya que la piedra rocosa de la montaña parece impedir el camino. Buscando bien las marcas de los excursionistas, hay un acceso escondido y adecentado con piedras que permiten un peculiar paso "sobre el agua y bajo la roca". 
Paso divertido en el Lago Enol
El resto será seguir el sendero dejando siempre el lago a nuestra izquierda. 

Un camino de un par de horas, más paradas, que nos deja con un buen sabor de boca y con la sensación de haber aprovechado por completo el día.

En el descenso en coche, dos breves paradas.

La primera para divisar desde las alturas las bellas vistas que ofrece el Mirador de la Reina. Merece la pena para unos minutos y evadirte de todo lo que te rodea por minutos mientras tu única preocupación es mirar al infinito.
Mirador de la reina
Y otra para visitar el Santuario de Covandonga y la Santina. Lugar sagrado este Monte de Auseva, donde Don Pelayo inició la reconquista, obligando el retroceso islámico hacia los lagos que acabamos de visitar.
Santuario de Covandonga
El cuerpo pedía descanso y lo conseguimos en Canales de Cabrales en el Hotel rural Alto de las Estazadas donde nos cuidaron con mimo y excelente atención.

Cena en el Hotel Alto de las Estazadas.


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