lunes, 4 de abril de 2016

Vereda de la Estrella; PN Sierra Nevada

Para llegar al punto de partida de esta clásica ruta dentro del Parque Nacional de Sierra Nevada, deberemos dirigirnos hacia Güejar-Sierra, cruzar por sus estrechas calles y continuar hacia la antigua estación de Maitena.
Vereda de la Estrella, al fondo el pico Alcazaba.
Desde allí, tomaremos el desusado y estrecho carril por el que transitaba el desaparecido tranvía de la Sierra, que nos dejará en las puertas de un aparcamiento y un merendero donde refrescarnos a la vuelta de nuestra ruta.


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El inicio de ruta comienza cruzando un puente sobre el río Geñil que nos adentra oficialmente en el Parque Nacional. Al otro lado del río, un panel nos recepciona para informarnos sobre la características físicas y técnicas de este histórico camino.
Panel informativo al inicio de la vereda
Esta vereda fue creada para el transporte de joyas mineras como el hierro, el cobre o la plata; extraídas antaño en estos parajes. Durante nuestro recorrido, cruzaremos los caseríos de la Probadora y la Estrella, que darán fe de esta antigua actividad en la zona.
Casas de la Estrella, en el barranco de Guarnón
El primer kilómetro se realiza con un duro ascenso que nos elevará sobre el cauce del río, el cual acompañaremos aguas arriba durante la primera mitad de la ruta. Tras este primer tramo, el camino se torna firme y bien adecentado; estando en algunos pasos inundado por las aguas que manan de la ladera hacia el Geñil.
Camino cómodo y adecentado.
Es un tramo muy cómodo en el que iremos tomando altura casi sin percibirlo. Un viejo castaño invade en parte el camino. Se llama "El Abuelo" y tiene un cartel informativo que nos cuenta parte de su historia.
Castaño "El abuelo"
A los casi 5 km de ruta, el camino se bifurca hacia la izquierda en busca de la loma de los Presidiarios, previo paso por el puente del Burro que salva las aguas del río Geñil; al otro lado nos esperaría un duro ascenso para continuar paralelos al río por la vertiente opuesta . Es una de las opciones para hacer esta vereda circular, que en este caso nosotros obviamos. Seguiremos adelante jugando al escondite con el bello pico de la Alcazaba en cada uno de nuestro pasos.
Pico de la Alcazaba; aparece y desaparece según avanzamos.
Continuando por la vereda, que serpentea acomodándose a las vicisitudes del terreno, nos va sorprendiendo cada giro que realiza sobre la loma. En uno de ellos, justo cuando la predominancia de sentido este cambia hacia el sur, nos presenta a dos de los colosos tresmiles de esta Sierra Nevada. La Alcazaba y el Mulhacén.
Alcazaba y Mulhacén
La parada es obligatoria para reponer energías físicas y mentales. Un bello balcón con la temperatura ideal y la brisa justa para detenernos durante unos minutos.

Una vez repuestos de esta bella imagen, continuaremos la marcha por la vereda, ahora ya con la mirada alzada hacia la imponente silueta nevada de estas bellas cumbres, que recortaban impecables el límpido azul del cielo.
Bello camino, encaramado a la ladera.
Tras cruzar los muros del vetusto caserío de la Probadora, el camino se eleva con algo más de tenacidad hasta una nueva bifurcación a la derecha. Nosotros continuamos un poco más hacia adelante para cruzar las casas de la Estrella y descender hasta el puente sobre el río Guarnón, que recauda las aguas de la vertiente norte del Pico Veleta.
Barranco de Guarnón.
Será aquí donde decidimos tomar el bocadillo y el refresco de la jornada. Buscamos una pequeña poza, aguas arriba para separarnos del resto de la gente y apostando quién es el que más tiempo aguanta con los pies dentro del agua.
Parada en una poza del Guarnón.
Aún quedarán unos dos kilómetros para concluir la vereda de la estrella en su cueva secreta, pero decidimos desandar nuestro pasos y ascender la ladera por la bifurcación junto a las casas de la Estrella para tomar un explosivo ascenso dentro de un denso robledal.
Subida a la dehesa de San Juan
Después de kilómetro y medio; y algo más de 300m de desnivel, habremos ascendido hasta la dehesa de San Juan con unas vistas de esas que hipnotizan. El camino es mucho más humilde que la vereda que acabamos de abandonar, dándole así un aire de soledad que es de agradar.

Una vez arriba, comenzamos la vuelta al punto de partida, ahora desde las alturas; dejando la vereda de la estrella bajo nuestros pies. Crearemos así una ruta circular que nos permite volver disfrutando desde otro punto de vista las imponentes moles de este Parque Nacional.

Nos encontramos algunos neveros, en las umbrías de estas alturas rozando los 1800m, que nos permiten jugar y distraernos cual niños, y no tan niños.
Neveros limpios
Vamos en busca del Cortijo del Hornillo y a nuestra espalda van quedando las cumbres principales, vestidas del manto blanco por su ladera norte que las decora con majestuosidad. Es difícil continuar la marcha sin volver la mirada cada ciertos pasos.
Vistas hacia atrás; Alcazaba y Mulhacén
Casi sin darnos cuenta, y después de algunos tropezones por culpa de lo que dejábamos a nuestra espalda, llegamos al Cortijo del Hornillo. Es este un adecentado refugio en un lugar privilegiado. Un pequeño prado en medio del robledal que nos permite una de las imágenes más bellas de la jornada. Nosotros no paramos, pero es un lugar ideal para detenerse. Un auténtico restaurante con vistas impagables.
Cortijo del Hornillo. Alcazaba y Mulhacén al fondo.
Continuando nuestra marcha, encontraremos alguna indicaciones a otros cortijos como el de las Cabañas Viejas que nosotros obviamos para seguir el camino que ahora marcha paralelo a los 1700 m de altura durante algunos kilómetros. Es aquí cuando el camino gira para despedirse definitivamente de las cumbres principales. A cambio, observamos por primera vez el valle con la presencia de Guejar-Sierra al fondo.
Güejar-Sierra al fondo.
En este tramo, varios carteles nos van informando sobre la importancia de las acequias en la zona. De como administraban los cauces de agua para los regadíos. En otros carteles podemos ver la diversidad faunística de la zona. Es interesante parar y empaparse un poco sobre la historia de la zona.

Pronto, llegaremos al Cortijo del Hoyo. Éste nos indica que el faldeo por la montaña ha llegado a su fin y debemos preparar nuestras rodillas para descender hasta el cauce del río y retomar de nuevo el camino de la vereda. Otro panel, nos propone otra ruta y la montaña nos abre las vista a la loma opuesta de la estación de Sierra Nevada, que ya amenaza con su silueta la posición del sol.
Descenso fuerte entre pinos y robles
El descenso brusco entre pinos y robles desemboca en una ancha pista que se dirige hacia las Casas de la Hortichuela. Casas a las que no debemos llegar, ya que unos metros antes sale un sendero marcado como GR. El es Camino Sulayr que acompaña a nuestro camino en algunos kilómetros y que en este caso nos desciende por un escondido y bello tramo hasta terminar de nuevo en la vereda de la Estrella
Escondido tramo en los últimos metros de descenso.
Nos quedará tan solo recorrer el primer tramo de la vereda de la estrella. Aquel que fue duro en su inicio y que ahora se nos presenta liviano. Cruzar el puente sobre el río Geñil y despedirnos de esta magnifica y recomendable jornada de montaña con unas buenas jarras de cerveza observando como el sol desaparece entre las montañas.

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