viernes, 4 de diciembre de 2015

Senda de los pescadores.

Esta ruta parte desde la localidad abulense de Arenas de San Pedro. Concretamente desde su puente medieval de Aquelcabos. Desde allí se adentrará por un pequeño polígono hasta llegar a la pista que nos introduce en un denso pinar. 


El paseo es plácido y ligero. Muy agradable. El cauce en los primeros compases se observa bajo nuestros pies mientras que el camino ondulea suavemente durante los primeros kilómetros.

Al tiempo, un cartel nos indicará una bifurcación de caminos. Podremos tomar cualquiera de las dos opciones, puesto que aquí se torna circular. Escojamos el que escojamos, más tarde volveremos a mismo punto.
Puente sobre el río Pelayos
Nosotros decidimos tomarlo a la izquierda para descender por una adecentada escalera hasta el puente que nos ayuda a cruzar el río Arenal.

El camino, en este margen izquierdo del cauce, es un estrecho sendero que transita muy próximo al agua. Sus pasos son muy sencillos, aunque en algún momento debemos poner aprueba nuestras habilidades con el equilibrio.
Bifurcación de caminos
Cantidad de remansos de agua y pozas se nos presentan a nuestro paso. Rincones con un áurea que invitarán a la detención, reflexión y observación de nuestra Madre Naturaleza.

Pequeños regatos caen por nuestra izquierda; y son salvados por artesanales puentes de madera. El paisaje otoñal del que estamos disfrutando en esta ocasión, le da un aspecto idílico al paseo. 
Paisaje otoñal
Los pinos han dejado paso a la vegetación de rivera, árboles de hoja caduca dan un tono especial siempre en estos meses del año.

El camino se ensancha y estrecha, sube y baja, se acerca y separa del cauce. Parece querer jugar y divertirse con nosotros.
Remansos de paz
Siempre descendiendo cotas, llegaremos hasta el final de este tramo con casi 6 km en nuestras piernas. Estamos en el puente de Los Llanos. Carretera que une Arenas con las interesantes Cuevas del Águila.

Tomaremos este puente asfaltado para cambiar el margen del río e iniciar la vuelta. Pero antes debemos parar a saludar a tímidas y apacibles reses que pastan en estas tranquilas Casas de los Llanos.
Puente sobre el río Arenas
Durante un kilómetro remontaremos la ladera de la montaña para alejarnos del cauce e introducirnos de nuevo en el denso pinar. 

Un ascenso entre jaras por un estrecho sendero que desembocará en una ancha y adecentada pista, ahora mucho más suave y tenue.
Puentes artesanos.
El agua ahora suena alejado, pero la pista permite un ritmo más ligero. Pronto aparecerá entre la vegetación el bello puente sobre el río Pelayos. Este nos invita a detenernos junto a él.

Su piedra unido a la abundante vegetación de estas umbrías, hacen de este punto un lugar de postal donde bien merece la pena detenerse unos minutos antes de afrontar el tramo final.
Casas de los llanos
Un poco más adelante nos encontraremos con la bifurcación que se nos presentaba al inicio de la ruta. 

Ahora seguiremos sobre los primeros pasos que habíamos dado al principio para llegar al punto final con una sensación de haber renovado la mente y el cuerpo.
Camino siempre junto al cauce


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