miércoles, 19 de marzo de 2014

Parque Nacional de Monfragüe y la Siberia Extremeña.

PARQUE NACIONAL DE MONFRAGÜE

Monfragüe. "Monsfragorvm", como lo denominaron los romanos hace ya más de dos mil años; un "Monte fragoso", difícil para el tránsito. Fue declarado Parque Nacional en 2007. Lugar de desembocadura del río Tiétar, y otros arroyos menores, sobre el río Tajo; controlados todos ellos por varias y polémicas presas que embalsan sus aguas.
Arroyo de Malvecino depositando sus agua en el Tajo.
Las pinturas rupestres de más de 4.000 años, el castillo de origen árabe de 713, el espectacular Salto del Gitano por donde el Tajo se abre paso entre los pliegues apalachenses y la gran anidación de aves rapaces en esta zona; hacen del lugar un punto de interés histórico, faunístico y pasisajístico muy recomendables para visitar tanto a pie como en coche.

Todo ello rodeado de una vegetación típicamente mediterránea con una extensa dehesa de encinas y alcornoques, pincipalmente.
La dehesa sobrevolada por varios buitres leonados.
Para llegar hasta el Centro de Interpretación, situado en la pequeña y rehabilitada Villareal de San Carlos, es muy recomendable hacerlo por la salida 29 de la autovía EX-A1. Esta nos irá introduciendo poco a poco en el Parque Nacional.

Serán unos 24km de carretera estrecha, pero con buen asfalto, y velocidad limitada a 50km/h. No nos importe, pues es aquí donde realmente comienza nuestra visita a Monfragüe. Durante el recorrido nos encontraremos numerosos miradores que nos invitarán a detener la marcha, abandonar el coche y observar los rincones que nos ofrece este protegido rincón extremeño.
Carretera de entrada al Parque.
El encinar, que poco a poco va ganando densidad, unido a la cada vez más abundante presencia de reses, nos servirá de aperitivo para lo que nos encontraremos justo después del cartel de bienvenida al Parque.

El mirador de la Portilla del Tiétar nos ofrecerá una espectacular apertura de este río sobre los pliegues de cuarcita que ha ido erosionando con el paso del tiempo. Paso rocoso y elevado, alejado de la mano del hombre, que es utilizado por las aves rapaces para anidar dentro de la tranquilidad que requieren.

Parada esta obligatoria donde nos encontraremos, si tenemos suerte, a cantidad de aficionados con potentes máquinas de lentes que, si pedimos permiso, nos dejarán observar las aves con la sensación de casi poder tocarlos.
Portilla del Tiétar.
Continuando por el asfalto, seguiremos paralelos al mismo río. Sus aguas ya aparecen represadas por el embalse de Torrejón. También podremos ver postes del GR-113, pertenecientes al "Camino Natural del Tajo" con el que compartiremos trazado hasta nuestro destino.

Un nuevo mirador sobre un impresionante meandro, nos vuelve a sugerir una parada. Estamos en "La Higuerilla" que nos ofrece una bella instantánea. En él podemos encontrar un bucólico asiento bajo la sombra de una encina y un panel informativo con todos los ríos y arroyos que surcan el Parque Nacional.
Menadro del Tiétar, al fondo Gredos.
El asfalto nos lleva directos hasta la presa de Torrejón-Tietar. Pero antes de cruzarlo pararemos en mirador de la "Malavuelta". Un cartel informativo del GR-113 y unos bancos de madera nos invitarán a descansar bajo la espesa sombra del pinar que rodea la zona.

Es este polémico sistema de presas el que mancha el supuesto espacio protegido donde todo debería conservarse tal cual la naturaleza lo ha mantenido a lo largo de la vida. Es por ello que, a pesar de su belleza, nunca podremos decir que es un espacio natural sin la influencia humana.

Influencia que queda evidenciada con los diques, como este de Torrejón, sobre el río Tiétar. En el momento de este viaje (marzo´14) mantenía el 90% de su capacidad embalsado, lo que nos permitió disfrutar de unas riberas mucho más bonitas y "naturales".
Presa deTorrejó-Tiétar, al 90% de su capacidad.
También podemos observar desde aquí como el Tiétar es separado por un istmo de tan solo 60m impidiendo su unión con el río Tajo. Unión que tendrá que esperar aún una decena de kilómetros más abajo para poder llevarse a cabo.

Al otro lado, se haya la presa de Torrejón-Tajo, casi a la par que la homónima de su afluente. Es toda una lástima que este istmo, todo un interesante punto geográfico, se haya convertido en unas horripilantes moles de hormigón con sus correspondientes construcciones de tendidos eléctricos.

Cruzando definitivamente sobre la presa del Tiétar, acompañaremos su camino, ahora por la vertiente derecha.

Entre su cauce y el asfalto, marcha el Camino Amarillo (una de las tres sendas homologadas por el Parque para ser transitada a pie) que permite disfrutar de los últimos kilómetros de este afluente antes de entregar sus aguas definitivamente al Tajo.

Una última parada en uno de sus múltiples descansos-miradores, en esta ocasión muy próximo a la Fuente de los Tres Caños (tramo de la senda amarilla), nos permite fotografiar el último meandro de este río.
El Tiétar en sus últimos metros.
Ahora solo queda llegar hasta Villareal de San Carlos, donde encontramos diferentes servicios de información, hospedaje y restauración.

En su Centro de Interpretación nos ofrecerán las tres posibles rutas con sus diferentes características; descartamos la amarilla puesto que prácticamente hemos hecho el mismo recorrido con el coche durante los últimos kilómetros; la verde, nos aleja de los cauces importantes pero nos ofrece una espectacular vista del Salto del Gitano (lugar más característico del parque) desde lo alto del Cerro Gimio; y la ruta roja, la más popular y flexible en cuanto a trazados. Nuestra elegida, pero con algunas modificaciones.



Si el nivel del agua está alto como en esta ocasión, no podremos disfrutar del punto principal del primer sector de esta ruta roja. Es el puente del Cardenal, que queda bajo el agua en situaciones como esta. Así pues, nos desplazaremos con el coche hasta la Fuente del Francés, justo al otro lado del nuevo puente sobre el Tajo, para iniciar nuestra ruta a pie.
Inicio del sendero desde el Puente Nuevo.
Justo tras cruzar el puente, a la derecha encontraremos el parking adecentado para coches. Desde aquí hay un acceso a un amplio merendero donde iniciaremos la ruta. Hacia el oeste el sendero se introduce en un túnel vegetal, entre la carretera y el cauce del río. La carretera queda a nuestra izquierda, sobre nosostros, siendo casi imperceptible debido a la densidad de vegetación entre la que andamos; el cauce, lo observaremos siempre a nuestra derecha, mucho más cercano a nuestra percepción ocular.
Senda por el margen del embalse.
Es una vereda que se abre camino por la vegetación de umbría. Un fácil camino sin pendientes de unos dos kilómetros y medio. Algunos canchales nos dificultarán levemente el paso, abriendo pequeños claros dentro de este frondoso bosque.
Vereda por el itinerario rojo
En su último tramo tomará cierta altura. La vegetación se irá disipando al aproximarnos a la carretera donde el bosque se abre difinitivamente para mostrarnos como el río Tajo se abre paso entre las rocas cuarcíticas típicas de la orografía apalachense.
Salto del Gitano.
Lugar de especial interés paisajístico y faunístico, denominado Salto del Gitano. El más popular. Y la principal joya de este espacio protegido que no dejará indiferente a nadie. El "hermano mayor" de la Portilla del Tiétar que además nos regala, según la temporada y las condiciones climáticas, unos espectaculares vuelos planeadores de los verdaderos dueños del parque, los buitres leonados.
Buitre leonado.
El itinerario continúa por la carretera para desviarse a su izquierda y marchar paralelo a ella. Durante un kilómetro y medio, pasearemos entre encinas y cantuesos por un cómodo sendero que serpentea por el bosque mediterráneo ofreciéndonos una agradecida sombra en momentos puntuales.
Paseo por el encinar, ahora por la solana.
Paseamos ahora por la vertiente sur, la zona de solana. A nuestra izquierda, ladera arriba, podremos observar en la altura el castillo de Monfragüe. Esta imponente imagen nos acompañará durante nuestro paseo hasta el cruce de la subida al castillo. Es aquí, al final de este nuevo sector, donde encontraremos una fuente junto al parking. Fuente muy recomendable de utilizar para afrontar la parte más dura de la jornada. El ascenso al castillo.
El castillo entre encinas y cantuesos.
Ascenso de algo más de un kilómetro por asfalto con algunos desniveles fuertes que, puntualmente, nos hará ascender nuestras pulsaciones. Es el precio que debemos pagar para poder disfrutar de las exclusivas vistas que nos ofrecerá este elevado punto del parque, a más de 450 metros sobre el nivel del mar.
Ascenso por asfalto al castillo; parte más dura de la ruta.
Llegando a la base del castillo se hallan las pinturas rupestres de más de 4.000 años, entre rejas y con una empinada escalera de acceso. Su pésimo estado de conservación impidió su visita en el momento que realizamos esta expedición.

El asfalto desaparece, y sin salirnos del sendero marcado con hitos rojos llegaremos al collado que nos permite ver de nuevo la vertiente norte de esta sierra de Monfragüe.

Río Tajo y ladera norte de la sierra de Monfragüe
Próximos al castillo, obtendremos unas preciosas vistas del Tajo, ya desde la altura. Es la recompensa al esfuerzo realizado en el ascenso. Una pasarela nos dejará en lo más alto de la peña donde se ubica el nuevo Santuario de Monfragüe y el viejo castillo árabe que aún conserva unos de sus torreones.
Torreón del castillo, río Tajo y su puente nuevo.
Desde una plataforma a modo de mirador, podremos observar la extensa dehesa extremeña. Dehesa que se parte desde nuestros pies, hasta los límites del horizonte, en cualquiera de los puntos cardinales en los que dirijamos nuestra mirada.
Extensa dehesa extremeña.
Esta no será la única atracción. Las bandadas de buitres, que hacía unos kilómetros antes veíamos sobre nuestros hombros, planeabarán tranquilos usando las corrientes de aire caliente a la altura de nuestros propios ojos. Todo un auténtico regalo visual del que afortunadamente pudimos disfrutar.



Tras un reconfortante refresco adquirido en un puesto ambulante situado bajo la plataforma y una interesante conversación con su tendero, dimos por concluída nuestra visita a este lugar.

Con una sonrisa plasmada en nuestros ojos iniciamos el descenso final. Dos kilómetros nos separarán de la Fuente del Francés, nuestro punto de partida. Una senda umbría, con fuertes pendientes en momentos puntuales, nos permitirá llegar al final de la ruta sin esfuerzo alguno.
Sendero de umbría, en la bajada.
Un tramo sencillo si hacemos la ruta en este sentido antihorario; si lo realizásemos en sentido contrario, seguramente no podamos decir lo mismo. De cualquier manera, andaremos por túneles de vegetación similares al primer sector. Encinas, alcornoques, musgos... nos rodearán creando un áurea más fresco y cómodo para concluir nuestro interesante y completo paseo.
Túnel vegetal llegando al final de la ruta
Ruta muy recomendable, de nivel accesible para todos las edades, que no debemos dejar de realizar. Tanto en coche como a pie, la visita merecerá la pena con su consiguiente descanso para reponer fuerzas con un pic-nic en cualquiera de sus bien ubicadas áreas de descanso a lo largo y ancho de este relativamente joven Parque Nacional.
Monfragüe desde su castillo.
CIRCULAR A MONFRAGÜE EN BICICLETA DE CARRETERA

Como soy muy cabezón, después de visitarlo a pie, volví la semana siguiente para hacerlo en bicicleta.

Eso sí, al ser un Parque Nacional tiene muy restringidos sus caminos, por lo que opté por usar la bicicleta de carretera para hacer la visita. Este fue el recorrido.




SIBERIA EXTREMEÑA

¿Sabes cuál es la comunidad autónoma con más kilómetros de costa? Extremadura. Sí, con más de 1.500km se sitúa por delante de Baleares (1.400km) y Galicia (900km). Eso sí, con "costas de agua dulce".

Y la mayoría de estos kilómetros de costa interior se concentran en la Siberia Extremeña, que además cuenta con el mayor embalse de España, el de La Serena (1989).

Con las grandes precipitaciones caídas durante este invierno, es ahora la época perfecta para visitar esta gran y desconocida comarca plagada de embalses.

Las imágenes que nos ofrecen estas masas de agua, nada tienen que envidiar a las que comunmente podemos disfrutar en las orillas costeras de agua salada. Además, en el embalse de Orellana contamos con una playa con el reconocimiento de calidad de "bandera azul".

Sus puestas de sol con el reflejo sobre las tranquilas aguas bien pueden transportarse a cualquier rincón de la costa balear, andaluza o gallega.

La pesca y los deportes acuáticos también son los beneficiados en este aspecto, se lleva la palma en este caso en embalse del Cíjara. Incluso, es tal la similitud con sus homónimas marítimas que incluso han sufrido el acoso de la burbuja inmobiliaria con el principal ejemplo de la polémica urbanización de la isla del pantano de Valdecañas.

Nuestro viaje en coche por esta zona del este extremeño nos va a permitir encontrar increíbles e incluso peculiares formas como el simétrico cerro de Masatrigo, que forma una isla cuasicircular digna de visitar y ascender hasta lo más alto para poder divisar la inmensidad de este cúmulo de aguas.

Por tanto será bonito, desplazarnos con nuestro automóvil en busca de estos bellos rincones por esta casi deshabitada y despoblada zona. Características estas, que le prestan el nombre a la comarca; "Siberia".

Pueblos con costumbres arraigadas y habitantes que se enorgullecerán por dar a conocerlas a curiosos como nosotros. E incluso nos podemos llevar alguna acertada indicación por caminos rurales para obtener vistas solo conocidas por los lugareños.


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