miércoles, 6 de julio de 2011

Etapa 6: Llanes-Gijón

 Pues llego el dia. El típico y esperado día en el que te preguntas, "¿¿¿Qué demonios hago yo aqui??? ¡¡Qué necesidad tengo de darme esta paliza!!!"

El tiempo se ha puesto nuboso todo el dia pero sin llover y la paliza de ayer ha pasado factura. Nos levantamos más tarde y salimos más tarde que nunca. Miguel, que hace las veces de padre para los tres, se ha levantado a las 6:30, ha cambiado una rueda a su sobrino y ha ido al super para comprarnos el desayuno.


Salimos por los caminos rurales. Vemos grandes paisajes y playas escondidas espectaculares. El camino tiene una vegetanción tan densa que son literarmente senderos por túneles de helechos. Preciosos tramos escondidos de la multitud con un intenso olor a heno.


Alternando estos caminos llegamos a Ribadesella, donde arreglamos dos pinchazos de Rodrigo y Ángel. Aquí un ciclista del lugar, al vernos peregrinos, nos aconseja tomar una ruta pegada a la costa que a pesar del desnivel que hay que salvar hasta el faro, después nos regala unas impresionantes vistas por caminos asfaltados agricolas que reunen el verdor de los campos ondulados con el azulado recto y firme de la mar.


El camino nos saca a una carretera secundaria y rápido a la nacional del cantábrico con mucho tráfico y poco arcén que pasamos rápidamente.


Ángel cada vez se encuentra mejor y ya nos va tomando algun relevo; Miguel, todo un "diesel" que a su ritmo llega a todas partes, hacen que lleguemos a Colunga para comer de súper en un banco de granito. Al terminar de comer salimos sin descanso y se nos presenta un buen puerto.


Asturias nos vuelve a recordar al País Vasco. Tras el ascenso, una larga y lenta bajada hasta nivel del mar junto con la digestión parece que nos adormece y cuando enfilamos un camino llano para Villaviciosa, justo después de pasar la fábrica de sidrea El Gaitero, Ángel nos da el susto de la tarde. En un extrano de la bici cae al suelo y se raspa la cara y las rodillas. Paramos y le curamos con betadine pero decidimos seguir a Villaviciosa apenas a 4 km para pasar por el centro de salud.

No tiene nada, sólo las incomodas magulladuras. Ángel, muy valiente, quiere continuar pero Miguel nos insiste que sigamos nuestro camino; ellos llamarán a unos familiares de Avilés.

Nos aconseja Miguel que le han dicho en el centro de salud al preguntar por lo que queda para Gijón que no se nos ocurra pasar por el puerto de " " que es largo y duro. Ellos deciden quedarse y tristemente nos volvemos a separar.

Al salir de Villaviciosa nos damos cuenta que... ¡¡¡estamos subiemdo el mecionado puerto!!! Largo, tendido, un falso llano arriba y baja, pero vuelve a subir y de nuevo a bajar dos veces más. No es un puerto, ¡¡¡son tres!!! Son 25 km interminables. Para reir o llorar.


Paramos en una casa, aparentemente abandonada, a descansar y cuando tiro una cáscara de plátano al suelo sale el dueño a regañarme.. ¡No te digo! ¡En vez de ofrecer agua! ¡Maldito!

Tras estos km llegamos a Gijón entrando por su espectacular Universidad Laboral. Tengo unas repentinas ganas de visitar el baño y en cuanto llegamos a hermosa playa de San Miguel paramos a tomar la merecida cerveza y a llamar a hostales. Encontramos uno muy batato y muy bien. Marchamos a el y compramos cena en el super para comer en la habitación y el desayuno para mañana. Estamos muy cansados.


¡¡¡Mañana haremos más mejor!!! Un saludo a todos y... ¡¡¡gracias por vuestro apoyo!!!

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