martes, 5 de julio de 2011

Etapa 5: Santander-Llanes

 Día raro. Ayer nos quedamos cortos de kms y hoy teníamos que recuperar. Meter caña; y eso en el camino no merece la pena. Pero es lo que hay.

Saliamos juntos de Santander; Miguel y Ángel, tio y sobrino, pero antes de salir de las calles de Santander Ángel pincha y no podemos esperar. Teníamos mucha tela que cortar. Tristemente nos despedimos de ellos y volvemos a retomar nuestro camino en pareja.

Salimos por la nacional de la costa y pronto nos saca por caminos asfaltados de tierras verdes onduladas con casas desperdigadas y el mar de fondo. Precioso. Las cuestas son continuas pero no pasan de ser simples lomas, aunque alguna pica porque el sol pega con dureza.


Pasamos la desembocadura del río Pas. Precioso a pesar del rodeo que damos para salvarlo. En una de estas desperdigadas casas nos encontramos una llena de cerámicas con motivos toledanos que llama nuestra atencion; quijotes, perfiles de Toledo, el alcázar... Está situada antes de tomar uno de los tramos más feos del camino que marcha paralelo a las tuberias de la gran industria Solvey.

Sin darnos cuenta llegamos a la población de la gran industria; poco a poco el camino se ha afeado con fábircas e intendo tráfico rodado muy cerca de Torrelavega. Pero pronto nos separa del mundanal ruido llevándonos a caminos asfaltados por tierras de cultivo, extensas praderas y un entramado de caminos con leves pendientes.


Asi llegamos hasta Santillana de Mar. Preciosa y turística villa. El tiempo se nos ha echado encima y decidimos salir por la carretera regional hasta Cobreces y comer un bocadillo con un "cañón" de cerveza con limón junto a sus edificaciones indianas.


Retomamos el camino sin descanso bajo el intenso calor. Hemos de recuperar los kms perdidos ayer pero el sol aprieta con mucha fuerza y no hace efectivas nuestras pedaladas.


En un descansadero de la carretera, al pasar, un hombre a voces nos pregunta si somos "los de la barca". Extrañados paramos; y con la excusa de descansar un rato a la sombra donde se encontraba accedemos a sus preguntas. Casualmente el hombre habia viajado ayer con nosotros en el barco de Somo a Santander con su hija pequeña ¡Casualidades de la vida!


Seguimos el camino y pasamos por Comillas, preciosa la primera población con alumbrado público en España, con sus monumentales edificios. Continuamos hasta San Vicente de la Barquera donde decidimos parar a la sombra porque es imposible pedalear con este sol. Esterilla al césped y saco de dormir de almohada.


Nos llama Miguel, están en Comillas. Nos hace ilusión su llamada y lo cerca que están de nosotros. Seguimos hacia Unquera, obviando sus dulces y famosas corbatas y salimos hacia Colombres, subida de 3 km que con 80km en las piernas ya pesa; la hago toda de pie. La foto al edificio del Archivo Indiano merece la pena, reponemos agua y de nuevo para abajo.


El tiempo se nubla repentinamente. Amenaza lluvia cuando una hora antes hemos tenido que parar por el calor. El camino nos saca a la nacional, ahora con mucho tráfico puesto que la autovia A8 aqui aún está en obras. Son 12 km interminables donde metemos plato grande por el ancho arcén de la nacional. El camino toma una salida y va bordeando la costa. En otras condiciones hubiésemos tomado esta opción, pero comienza a llover y paramos en una gasolinera a ponernos el chubasquero y resguardarnos del aguacero.

Apenas quedan 4 km para Llanes pero los kilómetros acumulados se notan. Al entrar a Llanes buscamos el albergue de La Estación. Nos guardan las bicis nos duchamos nos colocamos y salimos a dar un paseo por el casco histórico, cuando de pronto, en medio de la lluvia por la travesia principal aparecen dos cicloperegrinos, eran Miguel y Ángel. ¡¡¡Que sorpresa, habian conseguido llegar a Llanes!!! Ole por ellos.

Les acompañamos al albergue y cuando confirman que tienen hueco, nos vamos a una sidrería a esperar que se duchen y se coloquen. Hoy cambiamos la cerveza por un par de botellas de sidra.


Cenamos de menú y damos un paseo tomando un helado tranquilamente por el pueblo. Ahora estoy en el salón del albergue con las piernas como rocas y los parpados con pesas que me obligan a despedirme para mañana intentar llegar a Gijón.

¡Un saludo a todos los que seguís el blog y gracias por hacerlo!

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